CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Una agenda para el pueblo

Perfecto. Vamos a pensar que, este servidor, Pablo Medina Carrasco, es un gran hablador de tonterías. Que está bien cómodo y sabroso en Miami, lejos de las garras del SEBIN, de Diosdado, Maduro y Jorge; que por eso escribe y dice lo que suelta todas las mañana sin temor alguno a que le pase “algo”.

Chévere que el presidente electo, pero no investido ni mucho menos en necesarias funciones sin importar donde esté, no conoce botiquín, ni tasca, ni caña allá en España, ni en ningún otro lado. Que solo come heladitos y toma juguitos de frutas de temporada. ¡Que le tiene asco al aguardiente!

Olvidemos por un momento, que la gente que andaba con él, en España y de gira por la Argentina y por la América del Sur, ni por el carrizo entró a Estados Unidos a principios de este año. Pues no se sabe: capaz y los dejan. Sonemos con que la Venezuela que votó en contra de la dictadura tiene fe en que González Urrutia, y sobre todo María Corina, logre armar un gobierno de transición que le abra una puerta de salida a quienes tanto daño le han hecho al país y a los venezolanos.

Supongamos que las condiciones geopolíticas han hecho estratégica a Venezuela, sus minerales e hidrocarburos y como muro de contención a la China de FU-MAN-CHU. O sea, que ¡viene algo! ¡Algo está que pasa en cualquier momento! Está bien.

Entonces todo hace pensar que esta vez, por las buenas, Diosdado le entregará el poder a Edmundo y a María Corina. Y hasta es capaz de compartir el “coroto” como hermanos, pero con “diferencias”. Está bien: “crudo mata galán”.

¡Ojala que si Donald Trump consigue acabar con la guerra entre Rusia y Ucrania, debemos tener fe en los milagros de la política moderna! ¿Será que tocará compartir al país, con sus enormes diferencias, con el Cartel de los Soles, los cubanos y demás bichos con pezuñas por impunidad y “aquí no pasó nada” para echar a andar finalmente a Venezuela?

La política la inventó el que te conté, el cachuo. Y a veces toca tragar grueso. Pero que alguien me cuente, me aclare un par de cosas. ¿Cómo queda Juan Bimba, cómo queda el pueblo venezolano? ¿Seguimos teniendo claro que algo así como el 70% de la población venezolana se encuentra en la sombra y a pleno sol de la pobreza crítica?

¿Qué los carajitos en Venezuela ya no van a la escuela porque tienen que trabajar para llevar algo de comer a sus casas? ¿Que el salario del venezolano, así como las pensiones y jubilaciones de la gente de a pie se encuentran muy por debajo de la capacidad ínfima, para cubrir aunque sea en una partecita, la cesta alimentaria mínima? ¿Qué lo que gana la gente no da…?

Que con el cuento de que el régimen acabó con los partidos políticos, que no es un cuento, aquellos que dicen serlo todavía son un espectro demacrado que asusta. Que solo parecen ser menos del mínimo que cualquier democracia necesita para llamarse democracia; no existe una agenda social que salga a asistir al país que se está descociendo como una cobija vieja. ¡Agenda, caballeros, agenda!

Pregunto entonces: ¿Qué tiene bajo la manga el posible y remoto gobierno compartido con los rufianes del siglo XXI para tirarle un cable de vida, de salvamento, a las grandes mayorías de Venezuela? Por favor, espero respuestas.

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