LAS ALCABALAS DEL MALANDRAJE

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Así será de feroz la cultura de la extorsión en Venezuela, que el gobierno federal norteamericano hizo que la dictadora diera la orden de eliminar todas las alcabalas móviles y los puntos de control, tanto de las fuerzas armadas como de la policía nacional, en todas las carreteras del país.
Se trata de un viejo clamor de la sociedad venezolana que en nada reduce los delitos, pero eso sí, disminuye las posibilidades de la matraca oficial en las vías. Sabemos que la dictadora “tomó” la decisión luego de varios casos en donde ciudadanos extranjeros
vinculados a la industria petrolera resultaron víctimas de los facinerosos de siempre.
Finalmente, a alguien de Estados Unidos le molestó que unos pocos haraganes uniformados los detuvieran y los hicieran pasar por un mal rato. Mi Venezuela lleva añales sufriendo esa forma de delito de estado.
Los venezolanos salen de sus casas sin tener muy claro a quiénes deben temer: a los delincuentes o a las supuestas fuerzas del orden que les deberían estar protegiendo.
Muy por el contrario, no hay santo que los cuide de unas fuerzas uniformadas maltrechas y peor pagadas, pero que se ensañan con los ciudadanos ante el fracaso del estado malandro para el cual trabajan.
Me informan que bajo las acusaciones más descabelladas, las carreteras y autopistas en Venezuela llevan años siendo el lugar favorito para la práctica de la extorsión oficial.
De manera que todo indica que las cuotas diarias que impone el comandante del puesto de control están llegando a su fin. ¡Qué buena noticia!
Hampones disfrazados con uniformes de la patria, han embarrado para siempre el sacerdocio de la protección civil.
Creo con toda seguridad que pisaron los callos que no eran. Se metieron con los equivocados. Y la pagarán todos por igual, se les acabó la guachafita aquella de “pal fresco”. ¡Ya era hora!
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