Cumaná tiene más de un trimestre sedienta y calma su necesidad de agua con el negocio de las cisternas

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us
La emergencia por la falta de agua arrancó el 25 de febrero, cuando se supo del colapso del túnel trasvase Guamacán del embalse Turimiquire, arreció a partir de entonces la escasez del vital líquido y en medio del ardiente sol, los cumaneses resuelven con camiones de cisternas cuyo costo se hace rudo para la mayoría, ya golpeada por la crisis inflacionaria, aguantan el pago en dólares y una vez a la semana, a través de los camiones cisternas que diariamente recorren las calles de Cumaná, los lugareños corren para llenar sus envases.

A comienzos del mes de mayo la Organización de las Naciones Unidas (ONU) anunció la asignación de dos millones de su Fondo de Emergencia Global para socorrer la emergencia hídrica en el estado Sucre, agravada por el colapso del sistema Turimiquire.
Sin embargo, no fueron precisados los mecanismos de distribución y ejecución de esos recursos aunque extraoficialmente se conoció que sería a través de organizaciones sociales. El 28 de mayo, Johanna Carrillo, gobernadora del estado Sucre, habló sobre la situación de emergencia hídrica que padece la ciudad, y señaló que 200 hombres trabajaban en la reparación del problema y que realizaban labores de instalación de estructuras metálicas conocidas como “costillas”, para reforzar la estructura deteriorada, pero el drama sigue igual, después de tres meses.

Entretanto, en la primogénita el agua ahora es el negocio. “Pasamos de comprar tanques, contenedores y bombas, a pagar por el vital líquido que es un derecho humano”. La situación es el resultado de una cadena de decisiones públicas erráticas, omisiones presupuestarias y una desinversión real sostenida durante décadas.Para los habitantes, estos meses han representado situaciones complejas: enfermedades estomacales, gastar muchos recursos en compra de botellones y recargas, consumir el gas para hervir agua y perseguir camiones cisterna, como la mayor solución, pues se les acabó a los cumaneses el agua por las tuberías.

Ser uno de los estados con una de las cuencas hídricas más importantes del país no evita que la falta de agua se instalara como visita indeseada en cada hogar de Cumaná. .Según un informe ofrecido a finales de mayo por el Colegio de Economistas de Sucre, un ciudadano gasta en promedio 20,6 dólares mensualmente solo para la compra de botellones de agua. Esto representa un «impuesto invisible». Explicaron que en un análisis macroeconómico los cumaneses asumen una pérdida total de 11,04 millones de dólares cada mes, mientras que la industria local presenta unos 15,09 millones de dólares en pérdida de productividad. Entretanto, las autoridades sólo han dicho que «es un problema largo».




