Hostigamiento transnacional

Carlos Rosales / Venezuela RED Informativa.us
La persecución no cesa, no solo dentro del territorio venezolano, sino también fuera del país. Se extiende a varias naciones de Suramérica, entre las que cabe mencionar: Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Brasil, entre otras. Este es el modus operandi que se conecta con acciones irregulares de cooperación con células y grupos de izquierda, así como con estructuras terroristas vinculadas al Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Resulta alarmante que el sistema dictatorial que controla el poder en Venezuela, configurado como una autocracia, ya supere más de veinticinco (25) años en el control del Estado. No solo tortura a los disidentes políticos, sino que también persigue a quienes no tienen vinculación política alguna. Esto va más allá: se toman rehenes como fichas de canje, incluyendo parientes, familiares y allegados, víctimas de secuestros ejecutados por organismos de seguridad del Estado. Todo ello como parte de una política represiva que pretende enviar un mensaje ejemplarizante a cualquiera que se atreva a expresar críticas o repudio contra el régimen. Incluso madres y menores permanecen constantemente en el foco de este sistema.
Además de la persecución contra miembros de la Iglesia Católica, grupos protestantes, testigos de Jehová y mormones, también están en la mira integrantes de la francmasonería, cuya trascendencia histórica ha estado asociada al repudio de las tiranías. Mantener vínculos con masones expone igualmente a riesgos contra la integridad física. Esta persecución no constituye una simple narrativa periodística; existen hechos concretos. Tal como sucedió con el secuestro, atribuido al Ejército de Liberación Nacional (ELN) en presunta cooperación con la inteligencia militar venezolana, donde fueron capturados el teniente Franklin Caldera, el general Ovidio Poggioli y el capitán Anyelo Heredia, quienes se encontraban en Colombia. La represión ha escalado hasta adquirir carácter transnacional. Asimismo, se señala que Diosdado Cabello Rondón habría ordenado el exterminio físico en Chile del teniente Ronald Ojeda Moreno.
Desde esta columna, una fuente testimonial —cuya identidad preservamos con absoluta discreción por razones de seguridad— aporta información sobre una presunta operación de inteligencia instruida desde Venezuela para ubicar y perseguir a quienes fueron amigos, conocidos, colaboradores o afines al exgobernador Alfredo Díaz Figueroa. Según dicha fuente, esta instrucción involucraría a varios operadores políticos, entre ellos la diputada Iris Varela, el gobernador Freddy Bernal, el ministro Diosdado Cabello Rondón, el coronel Alexander Granko Arteaga y el jefe de la Casa Militar Gustavo González López. Se afirma que habrían establecido coordinación con miembros del ELN y grupos de izquierda tanto en Colombia como en Ecuador con el objetivo de dar con el círculo más cercano del exgobernador que resida en dichos países. No habría excepción de personas: civiles o militares, especialmente aquellos con vínculos afectivos o de padrinazgo con quien ocupó cargos en la Alcaldía del Municipio Nariño y en la Gobernación del estado Nueva Esparta.
A pesar de que Nicolás Maduro fue apartado de facto del Poder Ejecutivo, la situación de persecución no ha cambiado. Así lo reflejan declaraciones atribuidas a la diputada Iris Varela, quien manifestó que quienes han solicitado asilo y pretendan regresar a Venezuela deberán “ponerse a derecho” ante los tribunales. Según esa postura, todo aquel que solicita protección internacional sería considerado traidor a la patria, bajo la premisa de que promueve una eventual intervención extranjera.
Finalmente los venezolanos seguimos apostando, además de por la esperanza, por la justicia y por el fin de la represión.
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