Falta autor intelectual: Caso del asesinato del teniente venezolano Ronald Ojeda entra en fase de imputaciones sobre cabecillas del Tren de Aragua presos en distintos países de América

Alexander Arredondo / Venezuela RED Informativa.us
En febrero se cumplieron dos años del secuestro y homicidio del exteniente venezolano Ronald Ojeda, ocurrido en 2024; y ahora el caso entra en su fase más decisiva ya que comenzó la audiencia de preparación del juicio oral, una etapa en la que el tribunal depura las pruebas, y los fiscales Héctor Barros y Alex Cortez han presentado unos 200 testigos y acusado a 20 miembros de Los Piratas por distintos delitos.
Un reporte de El País destacó que el crimen contra Ojeda es uno de los más dantescos del Tren de Aragua (TDA) en Chile, ya que reveló cómo se estructura esta organización criminal transnacional, nacida en la cárcel de Tocorón, en Venezuela, y que cambió la delincuencia en el país sudamericano hasta transformarse en un problema grave de estado.
El plan para segar la vida de Ojeda, quien vivía en Santiago de Chile, fue ejecutado por una de las células más violentas que han actuado en la capital chilena, Los Piratas de Aragua, comandada desde el exterior por Carlos Francisco Gómez Moreno, apodado «Carlos Bobby» —jefe del TDA para Sudamérica— y liderada en la capital chilena por Rafael Enrique Gámez Salas (o «Adrián Rafael Gámez Finol»), «El Turko», además de Alfredo José Henríquez Pineda, conocido como el «Gordo Alex», suscribe el texto.
«Entre los imputados, por ahora solo uno de los máximos jefes —»los pures», en la jerga del Tren de Aragua— enfrentará el juicio por el crimen de Ojeda: «El Gordo Alex». Los máximos líderes, que fueron destinados a Chile por «El Niño Guerrero», abatido el pasado 12 de junio en el Estado de Bolívar, al sur de Venezuela, están en prisión en el extranjero: «Carlos Bobby» en Colombia, a la espera de que se tramite la petición de la justicia chilena para que sea juzgado en Santiago. En el caso de «El Turko», en tanto, el pasado 2 de julio Estados Unidos aprobó su extradición a Chile: es considerado una pieza clave, pues fue quien coordinó la operación, para lo que él mismo creó un grupo WhatsApp».
Otros involucrados huyeron tras el secuestro y, según dijo el fiscal Barros en una reciente entrevista con el medio español el 21 de junio, “en la causa de Ronald Ojeda, que es de conmoción internacional [era refugiado político en Chile], tenemos siete personas que están con orden de detención en Venezuela, y que nunca han sido detenidas por las autoridades venezolanas”.
Ronald Ojeda tenía de 32 años. Fue secuestrado a las 3:10 de madrugada del 21 de febrero de 2024, en ropa interior, de su apartamento en el piso 14 de un edificio en el municipio de Independencia, al norte de Santiago, frente a su esposa y su pequeño hijo. El grupo de delincuentes se vistió con falsos uniformes de la Policía de Investigaciones de Chile (PDI).
El caso terminó de la peor manera: fue hallado dentro de una maleta enterrado bajo cemento en una barriada informal de la comuna de Maipú, con señales de tortura. Un método que el TDA —su célula Los Gallegos— ya había usado en Arica, extremo norte chileno, en otros crímenes espeluznantes.



