Venezuela

La desesperación por la falta de agua en Cumaná ya tiene casi dos meses y sigue la incertidumbre

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us

Cumaná, la ciudad primgénita del continente, ubicada en la entrada del golfo de Cariaco, junto a la desembocadura del río Manzanares, actualmente posee unos 374 mil 706 habitantes, que sufren por sed, desde hace ya casi dos meses. Esta región que fue ocupada originalmente por grupos indígenas que, procedían de la cuenca del Orinoco, justo donde los españoles buscaban perlas, y se proveían de agua dulce en el Puerto de las Perlas, sí allí donde se extraía la riqueza , , en una isleta del río, al que ellos bautizaron como «Manzanares», en conmemoración del río que atraviesa Madrid, hoy irónicamente sufre por sed.

Las personas de esta ciudad oriental enfrentan, desde hace casi dos meses, una crisis hídrica sin precedentes que, los ha forzado a depender del agua de mar, ríos o tomas improvisadas para subsistir a esta situación manejada con hermetismo por las autoridades. La Gobernación del estado Sucre anunció, el pasado 5 de marzo, la declaratoria de «emergencia hídrica» por una «falla estructural» que sufrió un túnel de trasvase del embalse Turimiquire tras un «evento telúrico», del que no se conoce una fecha precisa.

La sequía sigue en los grifos con una temperatura que oscila regularmente entre 27 y 30grados centígrados. El 29 de ese mes las autoridades informaron del rescate de ocho trabajadores que habían quedado «aislados» durante varias horas mientras trabajaban en el túnel. El embalse de Turimiquire surte a buena parte de Cumaná, pero los cumaneses siguen afectados y con una desesperación creciente, que ya se convirtió en tragedia, los ciudadanos, tienen que estar cargando agua para poder lavar, para poder limpiar los baños, para los enseres diarios, Los pobladores buscan alternativas para abastecerse, sin conocer detalles sobre la magnitud de la falla o sobre el tiempo que tomará recuperar restablecer por completo el servicio de agua.

Algunas personas se trasladan a lugares remotos en busca de tomas de agua o acuden a la playa. En Araya, conocida por sus salinas, cavan pozos en busca de agua, mientras las autoridades han habilitado tres plantas desalinizadoras para paliar la situación. Entretanto, las pérdidas en el sector comercio se calculan en 16 millones de dólares, según un estudio del colegio de economistas local. El presidente de la Cámara de Comercio, Producción e Industrias de Cumaná, Miguel Amendolara, ha dicho que el sector presenta «números rojos» y una paralización del 40 %.

«Hemos tenido reportes de algunos comercios afiliados que han tenido que cerrar puertas porque no han recibido nada de agua, otros han recurrido a abastecerse a través de cisternas privadas», explica el dirigente, para quien esto hace «mella» en la estructura de costos de los comercios. Algunas empresas de limpieza o de enlatados de productos marinos, uno de los principales productos de estas región, no ha podido producir en Cumaná. La situación también ha obligado a reducir los horarios de trabajo en diversos sectores y algunos colegios han optado por la enseñanza a distancia.

“Estamos alarmados porque hasta la fecha no tenemos información de un plan preciso a la comunidad, para resolver este drama, duramos hasta una semana sin bañarnos, con estos calorones, esto es insoportable y desesperante” dijo Freddy Pedroza, un habitante de la avenida perimetral de la ciudad.

En Cumaná, capital del estado Sucre, abrir una llave dejó de ser un gesto cotidiano, la ciudad vive una de sus crisis hídricas más severas , con cientos de familias obligadas a reorganizar su rutina para cocinar, bañarse, lavar ropa y resolver lo más básico del día a día. En las casas, en las calles y en las colas por agua, el mismo reclamo se repite: la gente necesita una solución real, no un alivio pasajero.

«Es una situación agotadora y desesperante, patética, horrible, tenemos que estar buscando agua, hasta del río, de la playa. Ese ha sido el día a día de nosotros, no tenemos descanso, losniños no pueden jugar porque sudan mucho y luego no se opueden bañar», comentó Othom Ramirez, un habitante de Puerto Sucre.

La crisis también ha dejado secuelas en la salud, muchos vecinos aseguran que hay bastante familias que han tenido que hervir el agua antes de consumirla o buscarla en fuentes alternas, mientras aumentan las preocupaciones por enfermedades como diarrea y vómitos, especialmente entre niños y adultos mayores.

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