CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

MCM en Washington

¡Venezuela, venezolanos, dejémonos de chistes malos! El país que amaneció el sábado 3 de enero apenas empieza a arrancar en modo de reinicio.

Todavía no estamos para asuntos de “legitimidad”. Como tampoco pareciera que aun hemos llegado al territorio de la “legalidad”, dos principios del derecho constitucional.

Pero esto es otra cosa. Apenas entramos al momento del inicio de la limpieza-país, bajo la amenaza constante de Donald Trump sobre el cuello de «Delcy Heroína» y compañía. Y por favor: que nadie tampoco se ponga a hacer ninguna fiesta, aquelarre en este caso, con los malos.

Siempre habrá sexta vez: no hay intento del congreso norteamericano que valga la pena para detener lo que Donald Trump decidió hacer por Venezuela y los venezolanos.

Por cierto: fue la propia Casa Blanca la que hace días explicó que, por lo pronto, parece no haber necesidad alguna de llevar a cabo otra operación militar sobre el territorio venezolano. aunque estamos en veremos.

Ahorita todo indica que van para otros lados… Así que, otra vez, «bolichicos», régimen y cómplices de todos los rufianes del siglo XXI perdieron sus reales gastados en lobbies y financiamiento de muchas de las campañas para las próximas elecciones legislativas norteamericanas de mitad de periodo.

Por eso, ¿para qué repetir historias conocidas como la de Wolfang Larrazabal en la Venezuela de finales de los 50, tras la dictadura de Pérez Jiménez; o todo aquello que protagonizó Aldolfo Suárez, tras la muerte de Francisco Franco, allá en España?

Mientras mejor nos traguemos lo que está pasando y lo que está por venir dentro y fuera de Venezuela, más pronto volveremos a tomar todos el wiskisito con agüita de coco e hielo, mezclándolo en el vaso con el dedito, a la manera venezolana.

Y bien bueno el gesto del presidente Trump de invitar a María Corina esta semana.

Bastante tiempo que ella estuvo alojada en la seguridad de las instalaciones de la Embajada de Estados Unidos en Caracas, custodiada por las mismas fuerzas equivalentes que se llevaron a Maduro y a su mujer como para que la señora Machado no vaya a la Casa Blanca, en principio, para dar las gracias por las cortesías recibidas.

Por cierto, nadie habla de que vaya a ser acompañada por el presidente electo, el doctor Edmundo González Urrutia. Será porque no hay ninguna necesidad de hacerle el feo.

¿No les parece?

Con la reconstrucción del país vienen en “combo” elecciones verdaderamente limpias y transparentes que, todo indica, deja cesante al electo que jamás se invistió como presidente de la república, cuando tanta falta nos hacía. La haremos sin Smarmatic y sin la empresa ECLET de Jorge Rodríguez.

Por qué, me pregunto yo: ¿y ahora como para qué? ¡Dios Bendiga a Venezuela y a los Estados Unidos de Norteamérica!

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