Opinión

Mensaje en el Día Internacional de la Mujer

P. Pedro Freites Romero / Venezuela RED Informativa.us

Bendito sea Dios Padre de Amor, que en su infinita Misericordia escogió a una Mujer pura y Santa, María Santísima para ser la Madre de nuestro Salvador y Redentor, Jesucristo el hijo del Dios Vivo.

Hoy es un buen día para dar Gracias a Dios todo poderoso, porque ha hecho de la Mujer el Santuario de la vida. Qué grande y maravillosas son tus obras Oh, Señor, porque en tu pedagogía divina elegiste a la mujer y le diste un papel protagónico en la Creación y en la historia de la Salvación.

Hoy queremos volver la mirada hacia Dios, y reconocer la grandeza y la Dignidad de toda mujer, de toda niña, de toda joven, de toda Madre, quienes son el Santuario de la Vida, son el Signo vivo del Amor de Dios.

Toda mujer está llamada a cumplir la misión más grande y sublime, de cuidar su belleza y los dones divinos que el Padre eterno les ha concedido. No podemos ver a la mujer como un simple objeto de pasión, de belleza, de deseo y explotación. Toda mujer por el simple hecho de existir es digna de ser amada y respetada.

La grandeza y dignidad de la mujer viene directamente de Dios y no de las leyes y decretos humanos.

Con todo respeto y la mayor humildad en medio del consumismo asfixiante se ha pretendido convertir a la Mujer en un Objeto de consumo y no en Sujeto de grandeza y transformación social, moral y ejemplo de virtudes. Hoy con María Madre de Dios y madre nuestra invito a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a dar gracias a Dios por todas y cada una de las mujeres en cualquier situación que se encuentren: “Proclama mi Alma la Grandeza del Señor, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mi, su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos colma de bienes y a los ricos despide vacíos…”.

Alégrate llena de Gracia, alégrate mujer, alégrense mujeres, pues ustedes son el lugar privilegiado desde el cual Dios sigue obrando maravillas en favor de toda la humanidad.

Todos los días son una oportunidad única y maravillosa para admirar, cuidar, tutelar y respetar a toda mujer.

Con corazón humilde y agradecido deseo dar gracias a Dios por el regalo maravilloso de cada mujer. No tengo oro ni plata, pero hoy más que un regalo o una flor elevó mi oración confiada para que Dios guíe e ilumine a toda mujer buena y la haga instrumento vivo de su amor.

A todas las mujeres en este día internacional de la mujer les deseo salud, paz, prosperidad, bienestar y mucha paz. Abran sus corazones al Amor y a la misericordia de Dios y con María puedan decir confiadamente; “Aquí estoy Señor, Hágase en mí y que se cumplan todas tus promesas.

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