¡Nunca más Cartel de los Soles!


Llevamos muchísimos años diciéndoles a todos aquellos que nos han querido oír, que el régimen de Venezuela significa un inmenso peligro de naturaleza hemisférica. Que la estructura de estado en mi país ha sido hipotecada a los gobiernos más siniestros e infames del mundo.
Que Venezuela es un país, desde hace muchísimos años, sin soberanía real sobre sus recursos, sus fuerzas armadas y sobre la dirección, cualquiera que esta pueda ser, tanto de su política interior como exterior. Además, ¡el régimen es una amenaza real para el mundo decente!
Docenas de proyectos de políticos de una supuesta oposición, que han sido comprados por los enormes recursos del régimen, se han burlado de mí, de Pablo Medida, y de otros tantísimos venezolanos que hemos hecho de la denuncia de las verdaderas verdades del régimen, un ejercicio pedagógico con fines de acción.
A esos políticos, así como al mismo régimen, les ha convenido descalificarnos, llamarnos locos o conspiranoicos, por aceptar la realidad que tanto han tratado de esconder. El Parlamento Libertador, consciente de lo que significaba la crudeza de ir a unas elecciones presidenciales el 28 de julio de 2024, cuando, nuevamente, se le iba a hacer fraude a la voluntad popular, llamó a votar. Sin pecar ni de tontos ni de ser «mariocorinos», muy a nuestro pesar, llamamos a votar y a cobrar.
Nos sumamos a la estrategia de pedirle al país de bien que asistiera a las urnas a fin de cobrar y poner en evidencia, nuevamente, la trampa acostumbrada por la dictadura para mantenerse en el poder.
Igualmente, desde los fulanos acuerdos de Barbados, firmados por representantes que no representan ni a las meseras de un bar de locas, denunciamos su futilidad y advertimos de su segurísimo incumplimiento.
En ese sentido no puede ser un secreto que llevamos, posiblemente desde la trampa del referéndum revocatorio en contra de Hugo Chávez en 2004, advirtiendo que la única forma de arrancar del poder a las cucarachas del siglo XXI y a sus hermanos mayores que se divierten juntos escupiendo sobre la soberanía nacional desde hace tantos años, que la única salida en Venezuela era, es y solo será a través de la fuerza.
Finalmente, y gracias a un hombre como Donald Trump en la Casa Blanca, podemos considerar la recuperación del país, una vez que el Comando Sur lleve a cabo el trabajo de neutralizar y extinguir tanto al Cartel de los Soles, como a la estructura compuesta por tropas de invasión, permisadas por los miserables del régimen, montar un gobierno de transición e iniciar la reinstitucionalización del país.
En ese sentido le pido al pueblo venezolano, a las grandes mayorías que van a apoyar la expulsión de Maduro, a su régimen de traidores y a sus hermanos mayores que tanto daño han causado y causan a Venezuela, que dejen en las manos de la Resistencia el destino de tanto enchufado, tanto gobernador, alcaldes y ministros ilegales todos ellos fraudulentos, para acompañar con nuestra justicia el proceso que pronto se va a iniciar para la recuperación de las libertades y de la democracia en Venezuela.
Este país, que vale la pena, tiene que ser el encargado de dar un ejemplo real de ejercicio libertario, porque esto que le han hecho a Venezuela y a los venezolanos estos rufianes del siglo XXI no se puede volver a repetir nunca más. ¡Nunca más!
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