Opinión
Naturaleza del todo: La misa II

Gilberto Mayorca Yánez / Venezuela RED Informativa.us
Una vez más, aclaro que respeto la creencia de cada quien, además lo que escribo es sobre realidades a la vista de todos. Continuando el solemne acto de la misa, que nunca hizo ni propuso Cristo.
- Se reza el Credo niceno de pie, que no es realmente una manifestación de fe, antes, se hace hasta automático, es sí, el mecanismo para inculcar y construir subrepticiamente la Doctrina de la fe, que antes se llamaba Inquisición.
- La limosna, no puede faltar, ahora perfeccionando la técnica de recaudación con cestos con largos palos para acercarlos a los que se hacen los locos, algunos la entregan convencidos de pagar indulgencias, otros lo hacen por vergüenza, otros por impresionar y un largo etc., pero eso no importa; sí, que den la limosna.
- La Homilía, el infaltable sermón, narrativa que interpreta e impone una posición desde la autoridad, según sea el interés ocasional, desde criticar a los que no dan limosnas hasta la corriente política que se debe seguir.
- La apoteosis del culto, es la consagración y transubstanciasión, el cura, luego de rezar el Padre Nuestro, versión nicena, diferente a las tres versiones enseñadas por Cristo, invoca a Dios y lo trasforma en una hostia, exhibiendo un poder sobrenatural que la gente asume y ya, sin analizar, menos cuestionar. Aquí deben arrodillarse, ah y fue establecido en el mismo cuarto Concilio de Trento.
El texto de una de las versiones de Cristo dice: «Fuente creadora que vibras en la frecuencia de luz Sagrada, despierta en nuestro ser tu presencia divina, que emerja en nosotros la conciencia, danos hoy nuestra enseñanza sagrada y que asimismo tu poder se active en nosotros y despierte en nuestros corazones el misterio del reino. Así como liberamos a nuestros deudores y sus cargas, no permitas que enfrentemos pruebas para las que no estamos preparados, porque tuyo es el reino, el poder y la gloria de la que participamos. Amén.» - Comunión, con este acto, realmente se internaliza el sistema formidable de ingeniería psicosocial, con profunda creencia y devoción, pero aceptando además tu lugar en la iglesia.
Termina con una bendición y «Pueden ir en paz» y volver a la próxima velada.



