Naturaleza del todo: Las nuevas cruces IV

Gilberto Mayorca Yánez / Venezuela RED Informativa.us
El que dirán es la peor forma de autocensura, es un temor producido por las consecuencias que pueden ocasionar opinar diferente a lo que diseñó el poder, contrariar la narrativa establecida, que nada tiene que ver con la verdad, lo bueno, lo justo, lo noble o lo ético, tiene que ver con lo políticamente conveniente para los cárteles que agrupan a esa gente.
Disrumpir lo impuesto, genera un riesgo grande, como ser cuestionado, descalificado, perseguido y hasta apresado, dependiendo de qué se contradiga, ah y antes hasta quemado vivo.
La libertad de expresión, siempre fue una falacia, por lo que no se ha dejado de cuestionar y exigir, aunque con voces cada vez más tenues.
Los cínicos, me refiero a la escuela de filosofía, hablaban de la parrecía, es decir hablar franca y libremente, al punto de parecer insultantes y descarados frente a los modos impuestos, por eso hoy cínico se entiende como desvergonzado.
La ruptura del alma sucede cuando repites sandeces, por ser reconocido como parte de grupos o por no ser marginado.
Que cruz tan pesada vivir con el alma rota por el miedo que obliga a repetir: «Sapere aude».
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