PRIMERO, EL PAÍS TIENE QUE VOLVER A COMER

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
¡Que Dios me perdone! ¡Pero que no me quede nada por dentro! Es que en el retrato electoral, el pueblo venezolano lleva añales que no sale; ¡que está fuera de la foto!
Como han sido las cosas en estos últimos casi treinta años, ya ni hace falta ni que los lleven, ni tampoco que salga alguien a votar. Así será el “mejor sistema electoral del mundo”, que ni electores requiere para que salga un “ganador”.
Y de ir, de acercarse a las máquinas de votación del malandrín de Jorge Rodríguez, nos volvemos como las vacas cuando las lleva la gandola derechito al matadero.
Por eso, o mandan al pobre pueblo a bailar salsa o le dicen que rece, que recen mucho, para ver si ocurre algún milagro que favorezca el respeto de los verdaderos resultados.
Sea bien con Rosales o con Capriles, o con Edmundo, siempre sale el mismo numerito.
Ni el pueblo cobra, ni nadie sale de verdad a meterle la mano a tantos presos y víctimas de las desgracias judiciales con que castigan a los que protestan por las eternas trampas.
¿Y ahora viene Pérez Vivas a hablarnos de plazos constitucionales, de ausencias cogidas por los pelos del último que se robó los comicios en Venezuela, para ver cómo unos pocos, los mismos de siempre, vuelven a montar tienda aparte en la poderosísima fábrica sin chimeneas que son los procesos electorales en Venezuela?
Y entonces otra vez, nuevamente, el mismo grupete de siempre deja pintado al pueblo venezolano con sus penas y necesidades, para intentar cambiar a unos cuantos que siempre dicen que van a cambiar todo lo que no funcione.
¡Claro que el país tiene y debe elegir, sin dudas! Pero primero el país tiene que volver a comer. Esa es la única manera de tratar de pensar como Dios manda: con la barriga llena.
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