Malandros socialistas del siglo XXI


Para todos aquellos que aún tengan dudas o simplemente insistan en dárselas de policías de Valera, el régimen de Caracas vuelve a enseñar su cara de azote de barrio, de rufianes, a todos aquellos a quienes se la quieran ver.
Igualito que sus amiguitos iraníes, quienes en los años 80 de siglo XX, tomaron y secuestraron la embajada norteamericana en Teherán por bandas de facinerosos armadas por el Ayatola Jomeini. En Caracas, la semana pasada, los delincuentes de estado al servicio de Diosdado Cabello, estuvieron a un tris de repetir el mismo trabajo.
Y así, mientras la atención del país y del mundo entero estaba posada sobre la embajada de Argentina en Caracas, protegida por el gobierno del Brasil, fue que sacaron a Edmundo y lo mandaron a España solo con su esposa.
La hija y los nietos se quedaron en Caracas. Por aquello de que el asilo no sale en combo. ¿Qué tal?
Sin lugar a dudas: el Tren de Aragua tiene mucho que aprender de los hampones disfrazados de gobierno que tienen saqueada a Venezuela desde hace casi 30 años.
Maduro, Diosdado, Padrino y todos los demás, son los mejores para llevar a cabo lo peor.
Quienes sigan creyendo que aquello es el gobierno de un país tipo normal, o es pendejo o se
hace.
Y digo yo: ¿Cónchale no habrá alguien o algo en este mundo que le ponga punto y final a tanto atropello?
No puede ser que el mundo se siga tragando a estos hijos de puta del siglo XXI como si se tratará de los locos que manejan Corea de Norte. ¿Se llevan por delante tratados, leyes completas de convivencia internacional, inclusive respetadas en estados en guerra. Ponen a otro de sus rufianes favoritos, José Luis Rodríguez Zapatero, para que les haga el trabajo sucio de sacudirse a Edmundo, pero le dejan a la hija y a los nietos como rehenes en Venezuela?
¿Para qué será? ¿Para qué no hable de más de lo que el régimen esperaría, o para que respete las normas del asilo político y no se meta en política mientras permanezca en España?
Esta película está en pleno rodaje. Esas cosas nunca las hicimos los venezolanos. Las hacia el papá de los hermanitos Rodríguez en sus tiempos de William Frank Niehous, pero el estado, el país, jamás funcionó como una Cuba, o como la Unión Soviética, o como China o como Vietnam, que siempre han utilizado a los seres humanos como monedas políticas.
Nosotros, los venezolanos, el estado venezolano nunca actúo así.
Es que no hay de otra: así es el malandraje socialista del siglo XXI.
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