¡Recuperemos la confianza!

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa.us
Perfecto: es posible que Pablo Medina esté equivocado. Digamos que estoy bien perdido… Pero, ¿el 85% de los venezolanos también está confundido; están igual que yo, bien pelaos?
En Venezuela vamos para el cuarto de casi todo un siglo sin tener gobierno. Aquello que “funciona” en Caracas es una banda desarticulada de forajidos, asociados con gobiernos chulos de países también destruidos, que hacen lo que les da su real gana con nuestra tierra y con nuestra gente, sin dar ninguna explicación a nadie.
Entre tanto, la cara oculta de Venezuela, el Ministerio del Poder Popular para la Oposición, para lo único que ha demostrado “funcionar” es para arreglarse y ser cómplice del régimen. Año tras año le han aportado a los delincuentes del régimen una tela de araña de país democrático. Han maquillado cosméticamente a una forma moderna de dictadura, que se perpetúa de forma indefinida en el poder, roba, asesina y ha empujado fuera del país a casi 8 millones de venezolanos.
En el centro de los dos panes, una hamburguesa gigantesca de seres humanos viviendo en el exilio, o sin luz, ni agua, con una cada vez más mermada calidad de vida dentro del país, hemos visto pasar elecciones, trucos y mentiras, y nuestras vidas continúan en permanente deterioro.
Así pues que, en serio: ¿seré yo el único que no se termina de creer el cuento de que con “elecciones limpias” esta vez sí que se le arregla la vida al 85% de los venezolanos?
Para enseriar esta guachafita eterna, yo pediría, tanto al Ministerio del Poder Popular para la Oposición, como a las mafias que controlan los retazos de estado que aún quedan pegados al territorio de nuestro país, que primero aborden lo primero.
¡Primero la gente, vale! Primero el sistema eléctrico, el agua, los empleos de calidad, el control de los precios, la restitución de la libertad a tanto militar y civil secuestrado por los organismos de seguridad, el retiro de las tropas de ocupación acantonada en el país y después las elecciones que ustedes quieran, embajador Story y señores del Departamento de Estado de Estados Unidos. Pero, para empezar: ¡RECUPEREMOS LA CONFIANZA!



