CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

¡Cuidado Venezuela!

A la velocidad con que tienen marchando al país, nos agarra la Semana Santa con el mismo TSJ de la dictadura, las mismas focas de la Asamblea Nacional e igual cantidad de compinches de «Narcolás» arreglados con «Delcy Heroína» y su hermanito, como si nunca hubiese ocurrido nada el 3 de enero.

Insisto, debemos ser fastidiosos: aquello no está bien, ni va bien, como decían aquellos otros hampones, ni se ve luz al final del túnel. Los mamarrachos que llevan años haciéndole compañía y asesoramiento al «dictador obrero» insinúan estar trabajando en un aumento salarial que viene en camino.

Si es del mismo tamaño que aumento que dio el IVSS para los pensionados y jubilados, esos que pagaron durante toda su vida laboral sus cotizaciones una y mil veces robadas, si es del mismo tamaño, que se lo guarden en el forro del paltó. Cincuenta bolívares de aumento por la ruta del seguro social es más o menos lo mismo que el famoso enroque de la Tarek de la Fiscalía a la Defensoría del Puesto. ¡Chiste de muy mal gusto!

Ya sabemos: de “acusador” a defensor sin pasar por go y ni cobrar los doscientos, como en el monopolio. Me preocupa, y muchísimo, que el país se mantenga patas «parriba», como siempre, y se esté haciendo muy poco, poquísimo, para que las cosas empiecen a funcionar. A Venezuela la pretenden mantener entretenida con el cuento aquel de que si Diosdado se va finalmente o se queda. Si Padrino continua como supuesto ministro de la defensa aun cuando no ha sabido, ni ha podido defender a su amigo, al dictador capturado, ni tampoco a sus alijos de drogas y laboratorios hechos trizas por los misiles de las fuerzas armadas de este país. Que si María Corina cambió de modista. Si las analfabetas del TSJ, que continúan extorsionando a todo aquel que tenga la desgracia de exigir justicia en Venezuela, compiten o no con «Delcy Heroína» por la “mejor vestida” con dinero robado al país…

Y pare usted de contar.

Por eso, ¡cuidado, Venezuela! Cuidado venezolanos: esto se está pasando de cocido y nada que se sirven los platos para que puedan comer, vestirse y contar con servicios sanitarios decentes las grandes mayorías del país.

De mamaderita de gallo en mamaderita de gallo, de relajo en relajo, al pueblo venezolano pareciera que se lo están vacilando.

Como decía el gran corso, Napoleón Bonaparte: “vistamente despacio, porque llevo prisas”. Caballeros, ¿así o más claro?

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