Opinión

Todo tramposo electoral tiene su penúltima trampa 

Omar Estacio Z. / Venezuela RED Informativa.us

Habíamos prometido volver sobre el tema. Hoy, honramos la palabra empeñada.
https://www.diariolasamericas.com/opinion/golpe-estado-venezuela-partir-del-proximo-
28-julio-n5357668

El verdadero propósito de la espuria reforma de la Ley Orgánica del Poder Popular sancionada recientemente por la Asamblea Nacional de Venezuela es el de vaciar de sus atribuciones naturales a la Presidencia de la República. Que electo por avalancha, el próximo 28 de julio, que Edmundo Chirinos, en lugar de posesionarse el 10 de enero de 2025 de una verdadera jefatura de Estado, se posesione de un cascarón, vacío.  Es por hoy, la penúltima trampa.

La maniobra, ha estado salpicada por la picaresca más extrema. Primer ejemplo: A un mes de su aprobación, el 28 de mayo del presente año, el texto exacto de la referida reforma de ley no ha sido publicado en la correspondiente Gaceta. Nos hemos visto precisados a acudir a una mano amiga. Lo que queda de Venezuela, todavía, es un país de amigos:  “Te entrego lo que se aprobó en la plenaria, pero no sería la primera vez –nos advierte uno de los diputados que votó coaccionado a favor de dicha reforma abiertamente inconstitucional– que, el camarada presidente del parlamento, meses o años después de aprobada, altera una ley o cualquier resolución, so pretexto de órdenes de Miraflores”.

La narcotiranía, ha erigido la mentira y la falsificación documental en política de Estado.

En materia de Gacetas Oficiales, los lectores se servirán recordar, cómo el señor Samuel Marple, “científico de la computación” al servicio del FBI –así lo identificaron en las correspondientes actas procesales– demostró en el juicio seguido contra Alex Saab, ante una corte de Florida, EE.UU., que el supuesto nombramiento de este último como embajador de Venezuela, era falso y falsa o alterada, también, la Gaceta que contenía su fementida designación. El forjamiento no había sido perpetrado en un lugar cualquiera, sino en los conspicuos, portales del más Alto Tribunal de Venezuela y de la Imprenta Nacional. Allí, persiste aún, muy forjada y muy flamante, la cuestionada gaceta.

Nadie que asesina, secuestra, tortura, inhabilita adversarios, reprime, soborna a siete sinvergüenzas para que se postulen como falsos candidatos opositores, se aferra, en general, con tanta hidrofobia a la Presidencia de un país, para al día siguiente de su hipotética reelección, autodespojarse, muy romántico, de las funciones inherentes a todo jefe de Estado.

En cualquier caso, de concretarse las previsiones normativas de la ya citada reforma legal, los nuevos depositarios del Poder, repartido como quien reparte a golpe de palos una piñata, no sería un grupo de académicos, ni de unos ancianos castos y sabios, sino los miles de sujetos de mal vivir, electos a dedo entre los peores militantes de oficialismo, que ya  están al frente de los llamados consejos comunales. Son los mismos que salen a «cayapear» y atemorizar por el vecindario.

No hace falta ser muy zahorí para prefigurar la clase de quilombo o atajaperro que acarrearía semejante rebatiña del Poder en Venezuela. Basta señalar lo ocurrido en “El Maizal”, supuesto templo votivo del movimiento comunal “roboLucionario”. Hasta esa remota localidad peregrinó Maduro para ponerle el presunto, “ejecútese” al citado bodrio legislativo. No ha sido este servidor o cualquier otro adversario irreductible de la narcorrevolución, sino la Sala Social del Tribunal Supremo de Justicia, quien calificó de “contrarrevolucionaria” y “abusadora de la memoria del comandante Chávez” a ese ejemplo (¿?) de dirigencia local (sentencia del 14 de noviembre de 2014). Más grave, aún: la displicente Contraloría General de la República, nada celosa de sus funciones elementales, se vio constreñida a intervenir dicha comunidad ante los desmanes administrativos de sus pretendidos gerentes.

“Después de mi, el diluvio”, el “Après moi, le déluge” de Luis XV, rey de Francia. O los más arrabaleros “cuando pierdo arrebato” o “cuando no muerdo escupo”. Tales serían los mottos, las divisas, los lema de los supuestos revolucionarios ante la paliza electoral que se les viene encima.

Hablábamos al comienzo, de episodios de la picaresca. Concluimos por hoy, con uno de los más picarones. Tiene por protagonista, otra vez, a la desvergonzada Imprenta Nacional de Venezuela, que ha tenido la “precaución” de alterar la secuencia numérica de sus propias publicaciones. Impúdicos actos preparatorios de típicos fraudes documentales. A saber: De la Gaceta Oficial Extraordinaria N.º 6.810, publicada el 6 de junio de este año, contentiva de una de esas leyes aprobatorias de algún Tratado internacional”, la Imprenta Nacional, ha saltado a la Gaceta Extraordinaria Nº 6.813 del 11 de ese mismo junio, contentiva del nombramiento de algún funcionario del Servicio Penitenciario. Es decir, han dejado dos numerales en blanco (las inexistentes, hasta hoy, Gacetas Extraordinarias Nº 6.811 y N.º 6.812). Precauciones que se toman, cuando se planifica insertar, lo que les venga en gana, cuando les venga en gana.

Los venezolanos residentes en territorio nacional además de votar de manera masiva –a los diez millones que nos hemos visto obligados a refugiarnos en el extranjero ya nos han impedido sufragar– tendrán que salir a proteger a los testigos de mesa de Edmundo González, de la violencia callejera de esos mismos “líderes” comunitarios. E inmediatamente después de concretada la victoria de quienes demandamos un cambio, salirle al paso a la referida Ley Orgánica del Poder Popular. Es la más reciente trampa de la narcotiranía. Que tampoco será la última como ya lo tenemos dicho.

@omarestacio

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