Mano dura


El establecimiento de una junta cívico-militar, con auténticos controles democráticos para el Dia Después en Venezuela, es una idea que luce práctica. A calzón quitao: ¡lo que van a dejar aquellos rufianes una vez que sean extraídos del país es una bomba de tiempo de violencia domestica!
No nos hagamos ilusiones. Aquellas bestias dejarán sembradas cientos de células cancerosas haciendo metástasis. Muchas de ellas, muchísimas, dotadas de un extraordinario poder de fuego y recursos mal habidos. Se van, sin dudas: ¡pero dejan el mayor de los destrozos!
¡Y por favor! Con un «agárrense de las manos», como la canción del «Puma», «que todos somos venezolanos» ni es suficiente ni basta para resolver el caos con que nos vamos a topar el Día Después. No pensaremos que las fuerzas de liberación que vienen a ayudarnos a sacar la basura de nuestro país se irán a quedar indefinidamente como policías tutelares de los malos-menores del siglo XXI, que se quedarán atrapados en Venezuela apostando a la violencia social. ¿Verdad que no?
¿Alguno de los que me están escuchando o leyendo conocen del sonado caso de ISIS y del resto de las facciones terroristas que dejó como saldo la intervención de los hermanos del norte en Irak, luego del juicio y ejecución de Sadam Husein?
“El asunto” es un problema que va más allá del auténtico triunfo, muy democrático y electoral, de González Urrutia en los comicios de 2024. Al “problema-Venezuela” lo dejaron pasar a mayores. Caballeros: ¡ni la meto ni la saco! Y en Oslo quedó derretida la expectativa de la juramentación.
Pero una junta cívico-militar compuesta por oficiales militares y policiales de gente limpia del desastre bolivariano, en compañía de verdaderos demócratas venezolanos, bajo control democrático todos ellos, podría solucionar en plazos rápidos los enormes cucaracheros que aquellos animales del siglo XXI van, seguramente, a dejar como violentos dormidos para producir el mayor daño que se puede imaginar, sobre la maltratadísima sociedad venezolana que vamos a recibir.
Esto es un problema bien práctico. Y solo con el acompañamiento de las fuerzas de liberación podremos entrarle. Luego una convocatoria a nuevas elecciones, con poderes que respondan a verdaderos valores de libertad y justicia, aunque sean de naturaleza provisional, es mucho el avance que podríamos lograr para un país tan herido por todos lados como el que quedará luego de la salida de aquella gente. ¿Qué piensan ustedes?
www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de las opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad del escritor



