El Fogón de la Editora

¡No puedo!

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Yo no los perdono. ¡Yo no los puedo perdonar! Aunque Maduro y la Radio-Rochela que es el sistema judicial venezolano, vista con bragas naranjas a todos los pandilleros que atraparon con las manos en la masa con los alijos de PDVSA. ¡Ni me lo creo, ni los perdono!

¡Fiesta! Tratan de imitar al presidente Bukele de El Salvador; algún avispao del régimen se pensó que con esas bragas de Italbragas alguien se va a creer que en Venezuela se está luchando en contra de la corrupción. ¡Mentira! ¡El régimen de Maduro ES la corrupción!

Esto es, que se les acabaron los videos y las cosas que mandaron a sacar por las redes. Ya no tienen más películas con lingotes de oro robado al pueblo venezolano que mostrar. Estaba por caérsele la audiencia y ponen a todos esos delincuentes a desfilar con el mismo color naranja que hasta hace muy poco tiempo vestían los sobrinos de Cilia Flores, presos aquí.

Donde sí hay justicia. Donde las leyes se respetan. Donde las bragas naranjas no son un decorado para imitar o llamar la atención. Se usa para indicar que todo el mundo es igual ante las leyes. Ricos, pobres, negros y blancos, mujeres u hombres: todos. ¡Que la justicia da parejo! ¡Sin importarle ni de dónde vienes ni cuanto tienes!

Y ese no es el caso de Venezuela. La braga de Italbragas, allá, no es más que una comedia para despertar la atención. Seguramente la idea de algún cubano “experto” en comunicación política, que les indicó a los pillos de Caracas lo que tienen que hacer para llamar la atención y tratar de pasar otra leyenda bolivariana.

Allá las bragas naranjas de Italbragas solo expresan una curiosidad, que la fiesta, el show de estos bandidos, continúan. ¡Teatro, puro teatro! Como cuando hacen elecciones, de cualquier tipo. La gente va a votar, pero no elige a nadie. Nunca ganan los candidatos que están punteando en las encuestas, sino solamente aquellos que impone el régimen con su sistema electoral tramposo. Latón, humo, mentiras muchas veces repetidas que tratan de convertir en verdades.

Yo soy una mujer profundamente cristiana, católica y comprometida con Dios y con la Virgen. Estamos a las puertas de la Semana Santa. Hoy es Viernes de Concilio. Pero no puedo perdonar a tanto diablo, a tanto Judas que ha convertido a nuestro país en sucio, que ha empujado a millones de venezolanos a deambular por el mundo, o a escarbar en la basura para comer, o a sobrevivir con unos sueldos y unas pensiones que son un castigo en bolívares, cuando todo lo pagan allá en dólares. ¡No puedo!

Donación

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba