El Fogón de la Editora

GUAPOS Y APOYADOS

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Yo no estoy sorprendida. Lo que estoy es asqueada con todo lo que implica el levantamiento de las sanciones de la Casa Blanca en contra del régimen usurpador de Nicolás Maduro en Venezuela.

Ya todos conocemos el relajo que lleva meses y meses la CHEVRON montando con el NARCO-RÉGIMEN de Venezuela. Chávez y sus malandros quiebran PDVSA, la dejan como una chivera de tubos viejos y oxidados que hace añales no sirven para nada, y la CHEVRON llega y alquila el petróleo y el gas de Venezuela para venderlo a como le da la gana y a quienes le da la gana.

¡Ah! Y no puede faltar la guinda de la torta: entregándole la parte del botín de la flamante producción petrolera a los pillos de Miraflores. Sin que nada ni nadie lleve algún control; robándose a manos llenas toda la plata de mundo de todos los venezolanos. ¡Esto es simplemente el colmo!

El propio gobierno norteamericano es quien ha permitido y auspiciado esta guachafita. La actual administración federal norteamericana le ha dado permiso a empresas americanas para que ayuden a robar el petróleo y las riquezas que pertenecen, que son por derecho, del pueblo venezolano. A cambio, la dictadura de Maduro entrega concesiones a medio mundo como si fuera el tiempo del general Gómez o el país fuera de ellos.

Y es muy importante que esto se diga, porque mientras estos sinvergüenzas se “arreglan” entre ellos, y el gobierno norteamericano está completamente claro y consciente de la naturaleza del régimen de Maduro, los venezolanos, el pueblo de Venezuela simplemente está por fuera. Ni pinta, ni participa, ni tiene nada que ver con todo ese desastre. ¡Así, sencillito!

Media docena de rehenes políticos son liberados por el régimen de Caracas. Un realero se les ha dado a todos aquellos que han puesto la cara en las “supuestas” negociaciones. Y, para remate, parapetean las elecciones de 2024 con todo y trampas por venir. Eso es todo lo que ha recibido supuestamente el país. Es decir, nada.

Ese es el pago, esa vendría siendo la indemnización por más de veintitrés años de rapacidad y ratonería jamás antes vista en la era moderna, para un pueblo hecho pedazos.

Maduro se queda. Al régimen ahora hay que llamarlo gobierno. Todos los mamarrachos del régimen recuperan sus visas, sus carros, sus corotos, sus casas y sus cuentas con dinero robado en Venezuela acá. Y los venezolanos, los ocho millones de migrantes, los miles de millones de dólares que se han cogido, bien gracias. Allá, en Venezuela, nunca pasó nada.

¡Bien fregado! ¿O peor?

Si con las medidas que alguna vez Donald Trump puso en práctica, que llevó a la mismísima puerta de salida a todos los delincuentes que tienen sancochada a Venezuela, ¿imaginase ustedes lo que significa ahora para la basura del siglo XXI que se les dejen las manos libres? ¡Dios agarre confesado al pueblo venezolano!

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