Hoy Venezuela amaneció guapa y apoyada


Las barajitas repetidas no sirven ni para cambiarlas por otras. Estrategias que no funcionaron en el pasado, tampoco tienen que servir otra vez en el presente; ni van a solucionar el mismo problema en el futuro.
Venezuela ya pasó por las marchas multitudinarias y de récords Guinness. Venezuela ya fue arreada y ya puso los muertos con destino hacia Miraflores y el asunto no le resultó. No le funcionó hace un montón de años ni tampoco el 29 de julio recién pasado. El país no puede esperar eternamente a que se decidan los militares o los policías que, teniendo las armas de la república en las manos, también están muertos de miedo.
Si el liderazgo nacional no quiere aceptar ni entender esa cruda realidad es porque o estamos muy lejos del país o estamos bajo la protección y el resguardo de alguna entidad superior y misteriosa que vela por nosotros.
Y, que Dios me perdone: así es muy fácil mandar a que la gente salga en poblada a matarse con los rufianes del régimen, mientras se espera confiado que algún factor reñido con el NARCO-RÉGIMEN decida voltearse y apuntar a Maduro y a sus secuaces.
Venezuela está cansada y obstinada de ser siempre quien pone los presos, los perseguidos y los muertos. Además, Venezuela tiene miedo, mucho miedo. Aquellos carajos le dan al pueblo con todo lo malo que tienen y que le han traído de afuera sus “hermanos” que le “protegen” la revolución. ¡Eso es así!
Un levantamiento popular no funciona solamente con los discursos de María Corina encaramada sobre un camión en Chacao. Un levantamiento popular funciona, tiene éxito, con el empuje de un liderazgo honesto, comprometido de verdad con el cambio y junto con una serie de acciones violentas dirigidas en serio a poner en apuros al régimen.
Ya Venezuela tiene mucho camino recorrido en esa dirección. El régimen no es de kriptonita, ni mucho menos está ensalmado con cariaquito morado, ni son Rambos los mercenarios que tienen por todo el país los criminales enviados desde Irán, Cuba, China, Rusia y la guerrilla colombiana. El régimen es “tumbable”, pero en la dirección correcta. Hay que hacer, esta vez, lo correcto.
Bien por Edmundo, que aspira una transición democrática y pacífica del país hacia un nuevo periodo constitucional. Así, visto todo lo que ha sucedido desde el 28 de julio para acá, González Urrutia debe tener planes de seguir dando tumbos por el mundo indefinidamente.
Venezuela debe ya perder los pruritos y los complejos. Hay que superar a las fuerzas con que cuenta el régimen que mantiene bien jodida a Venezuela.
Hay que señalar a los “amigos invisibles” que dan sustentabilidad y soporte logístico a Maduro. Y joderlos. Que la administración de Donald Trump no tenga piedad alguna con ellos y los desenmascare. Les aseguro que el régimen ahí sí que empieza a temblar.
Hay que buscar montar una coalición armada, sumado a los muchísimos militares y policías venezolanos que están regados por el mundo, para disponer de una fuerza disuasiva de naturaleza violenta, que atemorice al régimen y a sus “hermanos”. Las condiciones geopolíticas actuales están dadas para ese experimento.
Y, finalmente, perder los pruritos, miedos y aprensiones. Asumir el reto que tomó Simón Bolívar en 1813, que le echó bolas a recuperar al país con un puñado de valientes que se buscó en todos lados.
¡Lo que es igual no puede ser trampa!
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