El Fogón de la Editora

CUENTOS SOBRE LOS ARANCELES

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

El estado norteamericano tiene un rascacielos lleno de problemas. Sin dudas, muchos los ha vendido arrastrando desde 1776. Otros se le han venido sumado luego de las tantas guerras, intervenciones y conflictos bélicos en los cuales se ha involucrado.

A mi entender, el más grave de todos los problemas que enfrenta el poderosísimo estado norteamericano tiene que ver con un asunto de mala comunicación, de baja capacidad de decir las cosas como son.

Y en contra partida, en un descomunal muy buen uso de la “realidad” que manejan y comunican sin cesar tanto sus socios comerciales, como sus amigos y sus enemigos, los americanos definitivamente nos quedamos en el aparato.

Hacemos las mejores películas del mundo. Hemos hecho del cine una poderosísima industria del entretenimiento, por ejemplo, pero con una muy baja comunicación de mensajes políticos.

Lo mismo que con la televisión. O con la publicidad; que yo no sé si se inventó o no en este país, hay que darse una pasadita por la avenida Madison en Nueva York para saber cómo es que se bate el chocolate en esa industria. Y ni que decir ahora con la internet y las tantísimas redes sociales y de todo tipo que pueden hacer explotar la cabeza de un usuario común y corriente.

Y digo todo esto porque escuchando al presidente Donald Trump el jueves pasado, mientras hacía peripecias con el cuadro comparativo que enseñaban los aranceles que América le impondrá a cada uno de los países con los cuales sostiene relaciones comerciales, algunas cosas me llamaron mucho la atención.

Porque resulta que, al final del día, cada uno de esos países señalados hace añales que les aplican a los productos Made in USA, una chorrera de medidas comerciales o de impuestos disfrazados o escondidos que no tienen el valor de llamarlos por su nombre.

Y que, desde luego, se tratan de mecanismos entaparados de protección comercial a su industria local.
Pero que están, existen y les suben tremendamente el precio a los productos hechos en este país que se venden en todos lados. Y lo que resulta aún muchísimo más curioso es que todos pudimos ver en esa laminota que cargaba el presidente el día que explicó el asunto; lo que coloca del 50% del promedio que cada país ya cobra sobre los productos que nosotros vendemos.

Total que nos enteramos que esos a “pobrecitos” se les va a cobrar un arancel “por la mitad” de lo que hace años todos esos “angelitos” le vienen clavando a los productos americanos que entran en sus países. ¿Qué tal?

Pero y entonces, ¿no y que Donald es más malo que el agua salada, y que el resto del mundo son unos desvalidos que juegan “limpiamente” al juego del libre tránsito de mercancías? Parece que todas esas pataletas son mayoritariamente mentiras mal contadas; de esas que tienen patas tan cortas que ya se están cayendo solas. ¡A mí que me revisen!

Yo no sé usted, pero yo no sabía que, en promedio, la Comunidad Europea cobra, en cualquier forma que ellos saben inventarse, el doble de lo que está exigiendo América que paguen por arancel, por mitad, de todos los productos europeos que entran en este país. Mucho Hollywood, mucha Avenida Madison, pero nos tenían cuenteados y nadie quería decir nada. ¡Qué de cosas!

www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de la opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad de la escritora

Donación

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba