La misma cantaleta


Al pan, pan, y al vino, vino. Ni Capriles, ni Rosales, ni ningún otro opositor en Venezuela que haya bailado pegado con el régimen para hacerle chévere la fiesta de la democracia de mentiras es ningún héroe.
Es que no hay defensa posible, ni existe argumento medianamente inteligente que convierta en viable cualquier acto electoral, el que sea, en Venezuela.
El 28 de julio pasado en la Venezuela capturada por las mafias que dicen gobernarla, dejaron inequívocamente claro que aquello es una dictadura pura y simple.
Si la Unión Europea tiene dudas, o la China comunista insiste en la “autodeterminación” de los rufianes que se roban nuestro país, es porque están bien pegados con las riquezas naturales que saquea el régimen y se las vende a precio de gallina flaca.
Nadie, pero nadie en el mundo, puede “entrarle” a las elecciones regionales y municipales convocadas por el régimen para mayo, sin que le caiga la sospecha cierta de que está en complicidad con Maduro y su pandilla para terminar de sepultar la colosal derrota electoral que se le propinó a la dictadura el 28 de julio.
Con o sin Edmundo juramentado o no como presidente electo y constitucional de Venezuela, la realidad sigue siendo la realidad.
Este Edmundo, es, fue y solo será un accidente bien pensando para no salir a cobrar lo que es del pueblo venezolano: el rechazo, el derecho a cambiar, por las buenas, a un régimen saqueador, asesino y ladrón, que lleva casi 30 años acabando con el país.
En Venezuela no hay misterios, ni espacios políticos logrados con los votos desde hace varias décadas. En Venezuela se usa la democracia para meter coba, nada más. ¡Usted verá si valida o no otra vez la misma cantaleta!
www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de la opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad del escritor



