El Fogón de la Editora

LAS HIJAS DEL DELINCUENTE ETERNO, HUGO CHÁVEZ

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Estos echados a perder del régimen de Caracas se han dedicado también a ensuciar la dignidad y el honor de las mujeres venezolanas. Mientras millones de nosotras hacemos cualquier cosa en cualquier parte del mundo, seamos o no profesionales, adonde nos ha empujado la ruina de nuestro país. Mientras millones de madres que viven en Venezuela tienen que hacer magia para componer la comida diaria de sus familias, hayan ido o no a las universidades. Otras han dedicado cientos de horas de quirófanos, kilos de biopolímeros y litros de bótox para tratar de parecer lo que no son.

Para los enchufados y poderosos del régimen agarrar a cualquier Yuleisy o Yubirisaida y convertirlas en empresarias de la revolución ha sido facilísimo. De flores de barranco a distribuidoras de cajas CLAP, o a vendedoras de petróleo y gas clandestino, hasta colocar los morralitos tricolor del Ministerio de Educación, solo han necesitado una “buena amistad” con algún general de la revolución o algún “arreglo” sentimental con cualquier buen hijo de Chávez. ¡Qué asco!

Y ahora, en este momento que enseñan apenas una parte de todas sus inmundicias de tantos años en el poder, el régimen disfruta mostrando al grupo de mujerzuelas de la patria que se han transformado en millonarias en lingotes de oro, dueñas de pisos en Dubái, casotas en Estados Unidos y apartamentos súper bien decorados en Madrid, sin desempeñar otro oficio que no sea otro que el más viejo del mundo.

Que va a estar diciendo Diosdado que está cansado de tanta y tanta robadera. Él y sus compinches; él, Maduro y Chávez se afanaron en convertir a una parte de nuestra sociedad en proxeneta y a un pedazo de la otra, en zorras del poder. ¡No tienen perdón de Dios!

Destruyeron buena parte de lo material que el país acumuló por casi cien años. Empujaron a 8.5 millones de venezolanos a lo que nunca antes habían hecho: huir de donde nacimos. Y, de paso, crearon las condiciones para que muchas de las mujeres de Venezuela se convirtieran en bandidas y sinvergüenzas de un régimen que fomenta la inmoralidad y la prostitución disfrazada.

El socialismo del siglo XXI ha puesto su empeño en igualar, en rebajar al país a la miseria, a lo sucio, a lo feo; tanto para muchos hombres, como para muchísimas mujeres de “esa” supuesta revolución. ¡No hay duda: éste es el verdadero legado del Delincuente Eterno, Hugo Chávez!

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