Embajador Story, ¡tarde piaste, pajarito!


Nosotros y miles de venezolanos más lo dijimos. Hace un par de años yo, Pablo Medina, le echamos el cuento desde “aló” al embajador sobre cómo operaba la CLEPTOCRACIA venezolana. Por cierto, completamente convencido de que usted igualmente lo sabría, incluso mejor que todos nosotros.
Es imposible pensar que ustedes no conocieran al detalle lo que llevan a cabo todas estas bandas de delincuentes tropicales, asistidos por los mismos individuos que atentan en contra de la estabilidad y seguridad de Estados Unidos.
No es posible, resulta impensable, que se le pueda escapar a la comunidad de inteligencia de los Estados Unidos de Norteamérica el más mínimo detalle de las sinvergüenzuras de Maduro, Diosdado y Padrino. De todos los delitos, trampas y conspiraciones que llevan a cabo ellos y otros rufianes para mantener ardiendo una sucursal del infierno, a cuatro horas en vuelo comercial de las principales ciudad de la costa este de su país.
Aunque usted, Excelentísimo Señor Embajador James Story no ha parado de hablar de “Elecciones Libres”, del contrapeso positivo de la oposición y los éxitos de los diálogos en México.
¿Me permite volverle a repetirle que la oposición venezolana es cómplice por acción o por omisión de todos los hechos de corrupción que a usted tanto le horrorizan, según se desprende de sus últimas declaraciones? ¿Puedo también recordarle que usted mismo se ha sentado con varios de estos forajidos del régimen de Venezuela en repetidas oportunidades y simplemente le han tomado el pelo, pues Venezuela continúa a oscuras, sin agua, sin libertades, con presos políticos, pero con la CHEVRON operando encima de una PDVSA destruida por Chávez, Rafael Ramírez y el mismo Tareck El Aissami?
No le luce Señor Embajador James Story terminar ahogado en la orilla, cuando dice: “No es bloqueo, es saqueo lo que hay en Venezuela”.
Sabe, usted también ha saqueado la fe que mi país en los Estados Unidos de Norteamérica. Usted tiene mucha responsabilidad en que una Norteamérica amiga, una Norteamérica con más de un siglo de relaciones de buenos negocios con Venezuela, haya cambiado su apoyo por la libertad de mi país, solo porque CHEVRON le opere y maneje todo el aparato de extracción y distribución del petróleo venezolano, sin importarle en lo absoluto que ese crudo le sea saqueado, robado, a una nación que padece hambre.
En mi país, Excelentísimo Embajador James Story, a individuos como usted le decimos en confianza: “¡tarde piaste, pajarito!”.



