El Fogón de la Editora

DANDO LA CARA POR VENEZUELA

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

La tiene muy difícil el secretario de Estado de este país, Marco Rubio. Contra vientos y mareas, aguantando una descomunal presión del poderoso lobby de la CHEVRON, así como el chaparrón mediático del peluquero de la primera dama, el señor Grinnell, cumplió con lo que siempre ha creído que este país tiene que hacer en materia de vecinos peligrosos.

No gustó, no le pudo gustar nadita a la CHEVRON que la sustituyan por nuevos amigos, cuando ellos llevaban más de 5 años cambiándole los pañales a los buenos para nada de la extinta PDVSA. Ni acá en América ni en ningún otro lado del mundo, le gusta al cachicamo trabajar para la lapa.

Pero, por lo pronto, “las cosas” se quedan así. ¿Hasta donde va a llegar el músculo de Marco Rubio tratando de proteger el patrimonio de los venezolanos?

Pues seguramente hasta donde le permitan las circunstancias y el complicadísimo ambiente de trabajo donde él se desenvuelve. Por otro lado, la representante por el estado de la Florida, la señora María Elvira Salazar tiene entre ceja y ceja la protección del último y más importante pedazo del patrimonio de todos los venezolanos en territorio norteamericano: CITGO.

Los sinvergüenzas del régimen de Maduro han desmantelado todas las inversiones petroleras que en algún momento tuvo Venezuela, para robarse entre ellos las cuatro lochas en que las han rematado.

A las cosas robadas, ya lo sabemos, el ladrón no les da valor: ¡recibe lo que le tiren!

MONÓMEROS continua bajo control de una cuerda de mafiosos colombianos, incluidos quienes están encompinchados con el gobierno de Gustavo Petro, Alex Saab y su paisano Maduro, para terminar de darle la estocada final a la empresa.

Venderla igualmente a precios de gallina robada y hacer más ricos a los bandidos que están acabando con Venezuela.

Por eso, solo queda la CITGO.

Y la propuesta de cubrirla con un manto indefinido de protección por parte del gobierno de Estados Unidos, que es en definitiva lo que está planteando la representante María Elvira Salazar, parece ser la única forma de que la empresa no caiga en las manos de los rusos, o de los chinos, o de cualquier consorcio inventado desde España por los «bolichicos» y los omnipresentes facinerosos de la cuarta.

Yo puedo entender perfectamente las enormes complejidades que enfrenta la actual administración federal en materia de política exterior, pero como dice la señora Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca: “se puede mascar chiclé y caminar sin riesgo de caerse”.

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