El expresidente colombiano, Alvaro Uribe Vélez fue condenado a pena de cárcel

. Glenda Romero / Venezuela RED Informativa.us
«Obliga a esta instancia a anunciar en contra del señor Álvaro Uribe Vélez un sentido del fallo de carácter condenatorio por las conductas punibles de soborno en actuación penal, en concurso homogéneo en tres oportunidades y en concurso heterogéneo en relación con el fraude procesal», dijo la jueza 44 del Circuito Penal de Bogotá, Sandra Heredia, al leer el fallo contra el expresidente del expresidente colombiano. Álvaro Uribe Vélez ex presidente de Colombia en (2002-2010) fue condenado este lunes en primera instancia, por los delitos de soborno en actuación penal y fraude procesal y se enfrenta a una posible pena de entre cuatro y ocho años de cárcel.
La jueza del caso, Sandra Heredia agregó: «Cuando un acusado en contra de quien se anuncia un fallo de condena que conlleva la imposición de una pena privativa de la libertad cuya ejecución no tiene que ser suspendida, los jueces deben cumplir la regla general consistente en disponer su captura inmediata».
La jueza dijo que la ley prevé para los delitos por los que fue condenado «un monto superior a cuatro años e inferior a ocho». La lectura de la sentencia contra Uribe, fue fijada para el próximo viernes 1 de agosto. Sin embargo, aclaró que el acusado, «indistintamente de la pena que se impondrá, se hace merecedor de la prisión domiciliaria como sustitutiva de la pena de prisión».
Al comentar el fallo, la fiscal del caso, Marlenne Orjuela, pidió una pena mayor, de 108 meses de prisión (nueve años) y una multa de 1.025 salarios mínimos legales vigentes, que equivalen a 1.458 millones de pesos colombianos, o sea unos 349 mil dólares. Contra la condena, cabe el recurso de apelación, que la defensa debe presentar en un plazo máximo de cinco días, contados a partir de la lectura de la sentencia, ante el Tribunal Superior de Bogotá. Antes, Heredia señaló que aunque el abogado Diego Cadena, que también está enjuiciado, aparece en el material probatorio presentado por la Fiscalía como quien supuestamente manipuló testigos para que cambiaran su testimonio a favor de Uribe, en una demanda que lo enfrentó con el senador de izquierdas Iván Cepeda, el expresidente fue el «determinador» de tales conductas.
«Diego Javier Cadena Ramírez (…) se dedicó a encadenar personas, acciones y delitos, forjando un entramado delictivo en donde cada eslabón tenía un propósito asignado. Eso sí, con una consigna inquebrantable, resguardar la identidad del verdadero instigador. Movidos no solo por el miedo, sino por una lealtad devocional que los llevó a proteger al cerebro del plan criminal, incluso a costa de su propia responsabilidad penal», dijo la jueza. Este proceso comenzó en el año 2012 cuando Uribe demandó ante la Corte Suprema por supuesta manipulación de testigos a Cepeda, que en esa época preparaba una denuncia en el Senado colombiano en su contra, por supuestos vínculos con el paramilitarismo.
El magistrado José Luis Barceló, que estudió el caso, no abrió investigación contra el congresista sino que le inició un proceso al expresidente por presunta manipulación de testigos para que no declararan en su contra. En la lectura del fallo, que tardó más de diez horas, Heredia validó casi todas las pruebas aportadas por la acusación, entre ellas las interceptaciones al celular del exmandatario y las grabaciones con un reloj espía, que su defensa había pedido que fueran rechazadas por ilegales.
En las conversaciones interceptadas al celular de Uribe, el exmandatario habla con Cadena, acusado de intentar sobornar en cárceles al ex paramilitar Juan Guillermo Monsalve y otros supuestos testigos, para favorecer al expresidente contra Cepeda. La jueza definió a Uribe como «el hombre más poderoso del país», mientras que de Cadena dijo que «era un abogado en ascenso, con grandes aspiraciones profesionales» y con «carencias intelectuales» que vio en el acercamiento al expresidente «la expectativa de tener la oportunidad de escalar a una posición de poder y prestigio profesional».
«De entrada se generó un vínculo de asimetría, marcada por una clara desigualdad jerárquica, en la que el subordinado debía acatar sin objeción las directrices de su superior, haciéndolo presa fácil de cumplir sin importar las consecuencias que los designios del aquí procesado podrían generar», dijo la jueza.



