APUESTO A DONALD TRUMP

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Ni afuera, ni muchos menos adentro de Venezuela, la gente piensa que la salida de aquellas bestias no va a ser una experiencia traumática. Casi tres décadas pegados a los recursos de uno de los países más ricos del mundo, los hampones del siglo XXI están dispuestos a decir y a hacer lo que sea por conservar el poder.
Ya todos tenemos bien claro que, por los votos, aquellos desgraciados no salen. Llegó el tiempo de “otros” recursos para poder disuadirlos. Y estemos claros, aun cuando lo que tiene que pasar se quedará por generaciones pegado al inconsciente colectivo de un nación apaleada por años, tampoco, según los expertos, es cosa del otro mundo.
El presidente Donald Trump acabó, en solo una noche, con la capacidad nuclear que el estado de Irán logró juntar en años. Bajo su mismo liderazgo, América mantiene a raya a los hutíes de Yemen, haciendo nuevamente seguro el transito marítimo por el Estrecho de Ormuz.
¿Quién puede pensar que unos buenos cohetazos o dronazos sobre los laboratorios de procesamiento de drogas del régimen de Miraflores, ubicados en Apure y el Sur del Lago de Maracaibo, no podrán disuadir a aquellos bandidos a que piensen seriamente en embarcarse en transportes de la USA Air Force, con destino a los tribunales de la Florida y de Nueva York, donde hace tiempo los están esperando?
¡Bien estúpidos los NARCOS del siglo XXI si, cuando empiecen los fuegos artificiales, en medio de ese tres por ocho, no pidan su boleto de salida sin regreso, pero conservan sus vidas!
El tema de la violencia popular será una realidad. El país, como una muestra bien pequeña, lo dejó sentir desde la noche del 28 de julio de 2024, hasta que los mentecatos de siempre llamaron a la paz y a que la gente regresara a sus casas, luego del último fraude electoral.
En ese momento dejaron solo, como es costumbre, al bravo pueblo venezolano. Ahora pensemos en conjunto lo que ese mismo pueblo sería capaz de llevar a cabo en el contexto de unas fuerzas armadas y policiales en desbandadas, sin mandos claros y con medio mundo con cuentas pendientes por pagar.
Será, con toda seguridad, un “sálvense quien pueda” de las fuerzas que han reprimido al país durante años tras años; mientras se fomentan y arrecian los saqueos, los linchamientos populares y el cobro inmediato de tanto mal que se le ha hecho a Venezuela.
Nadie puede llamar a la calma a un pueblo tan humillado como el nuestro. Solo roguemos que los excesos que van a venir sean prontamente controlados por las fuerzas de estabilización que ayudarán al parto de esta nueva Venezuela.
Que Dios y la Virgen de la Coromoto nos proteja y acompañe nuestros días de tribulaciones. No se ve fácil pedirle al pueblo “cabeza fría” luego de tanto palo.
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