ENTRE PROTESTAS Y OTROS CUENTOS

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Una parte pequeña de la nación norteamericana salió el fin de semana a gritar por muchas calles de este país que no quieren tener a un rey a cargo del gobierno. «¡No King!».
¡Bien bueno!
Pero, por cierto, muchos de los más furibundos manifestantes antidictaduras o anti-reyes omnipotentes de fin de semana, seguramente son los mismos que llevan años repitiendo como loritos amaestrados que Maduro, en Venezuela, no es el jefe de un poderoso cartel de drogas. Que el Cartel de los Soles es un invento de la CIA y una excusa para acabar con un proyecto social de país, que ellos están seguros de que ha venido funcionando a las mil maravillas para un pueblo oprimido como el venezolano.
Que el colombiano usurpador es un pobrecito “demócrata” de la muy perseguida izquierda iberoamericana que tantos logros tiene que mostrar a este país y al resto del mundo.
Que mentiras democráticas como Venezuela, Cuba, España y muchas más son el objeto de la envidia de un individuo maniático como Donald Trump, que solo aspira a cogerse todas las riquezas que puedan existir en Venezuela y en el resto de los países que funcionan tan pero tan bien, que la gente se escapa de ellos.
Porque tampoco importa que Joe Biden, Barack Obama y unos cuantos presidentes de este país más para atrás hayan convivido divinamente con Chávez, Maduro, la dictadura disfrazada de democracia electoral que lleva casi tres décadas de existencia en Venezuela. Que ha tratado de engañar solo a aquellos que insisten en hacerse pasar por tontos.
Y que un pobre país de donde ha tenido que huir despavorida más de un tercio de su población por razones de naturaleza política y de hambre colectiva, quieran “malponer” a quienes lo controlan con manos criminales.
Y digo yo: que lástima que no aprovechasen también los que estaban en la protesta, no solo para pedir que en la Casa Blanca no viva un hombre que, según ellos, se dice hacer pasar por un rey.
¿Por qué no aprovecharon el entusiasmo para reclamar por la presencia de una organización criminal, una mafia, que controla los destinos de los recursos y de las almas de los pobres diablos que viven en Venezuela, por ejemplo?
¿O por qué no aprovechar la gritadera para exigirle a los hutíes que se dejen de hundir o practicar la piratería sobre barcos civiles en el Mar Rojo?
¿O a los tipos de Hamas, Hezbollah e Irán que dejen de asesinar a cientos de inocentes, mujeres, viejos y niños en cuanto lugar posan sus infestas plantas?
Acá en América sobran los motivos para protestar.
¿El asunto es ver quiénes están detrás del financiamiento y de la organización de las protestas para solo meter a la gente por un solo lado?
¿Acaso el NARCO-RÉGIMEN de Caracas, que de tanta utilidad ha sido para el financiamiento de tantas campañas electorales de senadores, representantes y hasta de candidatas a la presidencia?
La mujer y el hombre promedio norteamericano efectivamente no están tan politizados como lo podemos estar los latinos en nuestros países de origen. ¡Pero tampoco es que son pendejos!
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