Gloria al bravo pueblo


Cada vez más Venezuela se acerca a su Hora Cero. Aquello está a la vuelta de la esquina. Lo que se tenía que decir, y quienes tenían que decirlo, ya lo dijeron. Por eso es que yo, Pablo Medina Carrasco, en mi condición de presidente del Parlamento Libertador, hago un llamado a las grandes mayorías de nuestro país. ¡No dejemos solos a nuestros liberadores cuando llegue el momento!
A Dios gracias se nos atravesó en el camino por la búsqueda de la libertad de nuestro pueblo, hombres de la estatura de Donald Trump y de Marco Rubio, por solo mencionar a dos de los más visibles. ¡No dejemos solos a aquellos que van por la restitución de nuestras libertades y de nuestra prosperidad!
Está más que probado: “la paz solo se puede conseguir a través del uso de la fuerza”. En el momento de la “verdad”, en el instante en que todo comience. En el preciso tiempo en que Maduro, Diosdado, Padrino y sus generalotes vendedores de drogas empiecen a ser capturados o “anulados”, el pueblo, el pueblo bueno, el pueblo mil veces apaleado por los bandidos del siglo XXI, tiene que salir a cobrar todo lo que se le debe.
Pasar las facturas pendientes de cobro por las tantas elecciones trampeadas, en conformidad con una oposición maldita que se ha dejado comprar una y muchas veces por un régimen asesino y ladrón. Las judializaciones, torturas y asesinatos que, desde el estado, aquellas bestias han perpetrado sobre todo aquel que no les ría las gracias en estos 26 años de dictadura.
El hambre de toda una nación que o la obligaron a reducir su talla y adelgazó un montononón por falta de proteínas; o tuvo que huir del país para hacer de cachifos en cualquier lugar del mundo, y así poder comer y ayudar a aquellos que dejamos en Venezuela en la más completa miseria.
En Venezuela no se puede ni perdonar ni olvidar, está prohibido. El régimen, junto con sus asociados, tanto de adentro como de afuera, nos dio con la “mejor” intensión de acabarnos como raza. Por eso: ¡No pueden ser tratados de otra manera! Porque la libertad es un esfuerzo a varias manos.
Los cuerpos policiales clandestinos y oficiales de Venezuela, mas las Fuerzas Armadas norteamericanas y el pueblo venezolano organizado, tienen que convertirse, tienen que ser un triángulo perfecto. Hay que desmantelar al régimen, y eso ya lo sabemos suficiente, no se consigue con exhortos, negociaciones o compromiso de enmienda.
¡Ellos nunca, jamás han cumplido en años compromisos nacionales o internacionales.
No hay alcaldía o gobernación en Venezuela que no sea cómplice de Maduro, Jorge Rodríguez y los vividores del CNE, que los atornillaron en la última de las trampas electorales en contra de la nación venezolana.
Igualmente no olvidar a la falsaria Asamblea Nacional 2015 y 2020 cuyos diputados se negaron a denunciar la nacionalidad del caliche Nicolás Maduro, en las presidencias de Henry Ramos, Julio Borges, Manuel Barboza, Juan Guaidó y la señora Dinora Figuera.
Esos malandros robaron mas de 300 millones de dólares de Monómeros, han estado a la empresa Citgo y la han llevado al remate, y desaparecieron 326 millones de dólares que recibieron del gobierno de Biden. Su periodo venció en 2020 y quieren seguir estafando a los venezolanos, muertos insepultos.
Por favor, que nadie lo olvide: ¡Solo Dios, nuestro Señor, es el único que puede perdonar! Dejemos pues que cada uno haga lo que le corresponda hacer. ¡Gloria al bravo pueblo!
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