El tiro por la culata


Cuando el presidente Donald Trump se baja del Air Force One en el aeropuerto de Malasia, rompe el protocolo y se pone a bailar al ritmo de las danzas típicas de ese país, está mandando un potente mensaje al mundo entero.
Se acabaron los chinos con sus cuentos de la Ruta de la Seda y la explotación del crédito comercial mundial con fines de dominación. Dinero otorgado estratégicamente por el partido comunista de ese país para colocar las ventas de todas las porquerías desechables que ellos producen, y dominar política y territorialmente a sus “supuestos” clientes.
Con el adendum que los chinos nunca comentan: controlar a través de las deudas, muchas veces falsas o al menos infladas, a los países zoquetes que caen en sus redes comerciales.
Y eso solo lo pueden lograr a través de gobernantes corruptos y miserables dentro de los mercados que ellos penetran.
Si no, para muestra un bojote de países subsaharianos gobernados por asesinos encarnizados, quienes a su vez terminan jefeados y son dependientes de las instrucciones de Pekín. ¿De dónde saldrán pues todas las antigüedades de los años 60 que han emplazado los hampones del Cartel de los Soles con los cuales tienen erizadas las playas de La Guaira, para “enfrentar” a las fuerzas de liberación provenientes de los
Estados Unidos de Norteamérica que vienen a rescatar a Venezuela?
¡Pues de China y otro poco de Rusia! Ambos, luego del desastre que el mundo presenció en torno a las supuestas “impenetrables” defensas de Teherán, con la misma calidad y generación tecnológica con que cuenta la industria china, entregada por retazos y de muy mala muerte por sus grandes inversionistas territoriales: la comunidad europea, en particular Alemania y Francia, Canadá y otros tantos países rufianes, Venezuela terminó siendo parte del mismo enredo.
Por supuesto que todas esas armas jamás y nunca fueron pensadas para contener una extracción que va a ser llevada a cabo por la primera potencia militar del mundo libre.
Maduro y sus secuaces, los «bolichicos» y generalotes del Cartel de los Soles las adquirieron primero para robarse las diferencia por los sobreprecios que les pusieron.
Y segundo, para asustar a un pobre pueblo desarmado al cual ellos siempre creyeron que iban a controlar hasta el fin de los tiempos. ¡Error!
Venezuela será liberada de esos criminales asesinos que por poco acaban con el país y con su gente. Y, luego, el efecto dominó va a convertir la liberación de Venezuela en un potente sacudón telúrico que moverá el piso de Cuba, Nicaragua, Honduras y, muy particularmente, a México. Que esperen con calma: a México lindo y querido pronto también le tocará su “tamalito”.
Para terminar, lo de siempre. Mosca con los sapos. La tarea de la resistencia consiste en colaborar con las fuerzas de extracción y estabilización para encontrar y atrapar a los traidores disfrazados de patriotas venezolanos. Esos que, por más de 26 años, solo han sido hampones, asesinos y destructores de nuestro país con ayuda de potencias siniestras que ellos mismos invitaron a la piñata en que convirtieron a Venezuela.
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