El Fogón de la Editora

VENEVISIÓN Y RCTV, LOS ÍDOLOS ROTOS

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

En los 80 y 90 a Venezuela le tocó lidiar con las poderosísimas Venevisión y RCTV como propietarias oligopólicas del espectro radioeléctrico dentro de las mentes de los venezolanos. Trataron por todos los medios de idiotizar al país, lo confundieron hasta que les dio la gana, y arriba les encimaron a un hombrecito que, según ellos, podía resultarles fácil de manejar.

Ambos tugurios de la mediocridad se empeñaron por más de una década en manipular y torcer a militares y políticos corruptos para que encajaran en sus amplísimos intereses.

Ellos, así como la también poderosa prensa nacional, sacaron de un laboratorio del mal a Hugo Chávez. El problema consistió en que Fidel Castro se les había adelantado. Y les ganó, como dicen los muchachos, “en velocidad”.

En muy breve tiempo, cuando la institucionalidad del país ya la tenían bien ahuecada de tanta pulla sin propuesta alguna, el mismo Chávez se les volteó. El gorila amaestrado se convirtió en un monstruo mediocre, sórdido y gritón que, o acabó con los grupos que ahora empezaron a adversarlo, o picó la “cochina” con aquellos que dejó que sobrevivieran.

Chávez no llegó en una nave espacial. A Chávez, y a toda la basura con que han intentado a lo largo de más de dos décadas llenar la barriga del venezolano, lo fabricaron a muchas manos. Los odiosos cubanos de Fidel, la capa más arribista e inútil de la supuesta maquinaria de la producción de bienes y servicios en Venezuela, y, de unos años para acá, los fulanos influencers.

Internet y sus nuevas formas de ablandar cerebros, sin llenar barrigas, ha sido un poderoso aliado de estos tipejos del siglo XXI. Lo mismo que los enchufados, los militares del Cartel de los Soles y el resto de los mamarrachos puestos a dedo por Cilia, Maduro, Diosdado y Padrino, con la esperanza de cubrir los poderes venezolanos, más roídos y echados a perder que queso para ratones.

En Venezuela, toda esa gente, no se salva. ¡No se puede salvar! Los de antes, los de durante y los de ahora son cómplices por acción y ganas de hacerse ricos a cuenta de los recursos y las posibilidad de nuestro país.

Por eso es importante recordarlo y hasta grabarlo en metal en la entrada de todos los ministerios, alcaldías, gobernaciones y espacios públicos: no hay, no existen santos, ángeles, querubines e iluminados dando vueltas por Venezuela. Nunca más, nunca más, ni endiosar a alguien, ni creernos el cuento siempre chino de que existen individuos providenciales que llegaron para sacar la basura de nuestra tierra.

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