CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El tiempo es oro

Para que nos entandamos de una buena vez: allá en Venezuela no hay que prenderle lío alguno ni a la Delcy, ni al Jorge, ni a ningún ministro que solo hace lo que le dicen.

Allá en Venezuela todas las manifestaciones, marchas, protestas y pataletas tienen que terminar en Valle Arriba, en Caracas, en la sede de la embajada de los Estados Unidos de Norteamérica en Venezuela.

Las demandas del movimiento de los trabajadores venezolanos organizados tienen ya que tomar la direccionalidad correcta. Los reclamos del país tienen que llegar a la casa del dueño del circo, no a las oficinas de los payasos.

¡Qué Miraflores ni que ocho cuartos! ¡Nada de Asamblea Nacional! ¿A quiénes? ¿A unos mequetrefes más vendidos que quesillo barato? ¡Por favor!

En Venezuela hay que hablar con quien es. En Venezuela hay que hablar con Donald Trump.

¿Él no dice que la Delcy es buena y que acata las ordenes que le da? Pues bien: adonde tienen que ir a parar todas las demandas sociales, todas las tremendas necesidades laborales de todos los trabajadores del país es a la embajada de los Estados Unidos de Norteamérica.

La presión política está muy mal dirigida. Es a la tía Laura a quien hay que caerle. Es a ella, para que le diga al otro, que el país ya no se sufre. Que si pusieron a la Delcy como dictadora encargada es para que lleve a cabo un par de cosas, mientras se recuperan las libertades en Venezuela. ¡Que con su pobre iniciativa no basta!

Que los trabajadores venezolanos no están buscando que le “caigan” unos centavos de dólar en el mentado sistema patria para resolver las necesidades colectivas de una canasta básica que cada vez cuesta más y más. ¡El dueño del circo, no el payaso!

¿Qué hacen los venezolanos desmandingándose al reclamar por sueldos, salarios, pensiones y jubilaciones “justas” si aquella mona sigue con el cuento de las sanciones, las restricciones y que devuelvan a Maduro y a su mujer?

¿A quién coño le interesa «Narcolás» y alias “Cilita” o las supuestas sanciones y restricciones de visa americana sobre un bojote de narcotraficantes de estado que viven más bien que los jeques árabes, pero encerrados en Venezuela?

¡Definitivamente no es ni a ellos ni con ellos, con quienes los venezolanos tienen que hablar!

Si Trump es el jefe, Marco Rubio es el cuentadante y la tía Laura es el oído y la boca que dice lo que Delcy y el gobiernucho venezolano tienen que hacer, es a ellos a quienes tiene que ir dirigida la protesta popular para que se tomen las decisiones correctas sobre el trabajo y los trabajadores en Venezuela. ¡No sigamos perdiendo el tiempo! ¡Y punto!

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