A lo Jalisco


No esperemos ver a Nicolás Maduro, ni al resto de sus facinerosos, ahorrarle ni un poquito más de sufrimiento al pueblo venezolano. ¡Eso sería mucho pedir!
La sed de permanecer en el poder al precio que sea, la complicidad con los peores asesinos y terroristas del mundo, así como la conchupancia con una oposición por años dedicada a vender su silencio, le ha producido al régimen la falsa ilusión de imbatibilidad. ¡Y están muy equivocados!
Esos delincuentes de estado están convencidos de su permanencia eterna en el poder en Venezuela, como sea. No en balde Diosdado repite como loro aquello de que “ni por las buenas ni por las malas dejarán el coroto”.
Y gracias a muchos otros delincuentes de la política nacional del supuesto lado que adversa al régimen, al chorro petrolero y a la moral muy frágil de un gentío en Venezuela y fuera de ella, han tratado de hacerle creer al venezolano que eso es una verdad del tamaño de una catedral. Que son y estarán para siempre, por siempre jamás. Como en su espejo de Cuba.
Esa es la razón por la cual nuevamente la ecuación de amenaza de violencia desde el régimen se repite otra vez; esta vez será el evento del 28 de julio. O sea: si el país no acepta mansamente los resultados ya listos que anunciará el capo Elvis Amoroso, nos van a comer vivos. El régimen dice ya tener preparados a sus matones, locales y extranjeros, para imponer “por las buenas” los resultados trampeados del 28 de julio.
En caso contrario, asegura el mismo el capo colombiano que usurpa el poder, el país arderá por los cuatro costados. Que la furia revolucionaria se apoderará del pueblo chavista que supuestamente apoya a Maduro, y que acabará con todo lo que esté en pie.
Es decir: nos amenazan con 6 largos años más de robos, latrocinios, enchufados, migración forzada, presos políticos, servicios públicos totalmente desmantelados y ruina nacional.
Maduro, de tan estúpido, parece no darse cuenta de que Venezuela y los venezolanos lo tenemos todo perdido; que Venezuela ya está quemada, que han arrancado todo lo que alguna vez Venezuela tuvo y funcionó. Que ellos lo acabaron, lo ensuciaron o se lo robaron. Que ya no queda mucho. Que casi todo hay que rehacerlo. ¡Casi que desde cero!
Con lo que Maduro amenaza a una nación desarmada es con la ruina y el desastre a que han llevado a esa hermosa tierra, por casi tres décadas de los peores gobiernos que registre la historia de nuestro país. Toda las amanezcas de Maduro y sus rufianes ya ha sido cumplidas. Todo, todo lo malo que hoy tiene el país, ya ha sido “Hecho en revolución”.
Nada puede ser peor.
Venezuela, del 28 de julio «palante», solo puede ganar si ellos ya no están. De ahí «palante» ya conoceremos a los verdaderos demócratas por el nuevo país que queremos y nos merecemos.
Es por eso Venezuela: ¡Vota por Edmundo el 28 de julio y sal a cobrar tu voto!
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