CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

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Hablando en serio, con el “asunto” Venezuela, más de un gobierno se está comprando un lío tremendo. Damos por sentado que para estados de la calaña de Cuba, Nicaragua o Irán, la asociación con los hampones del siglo XXI es tan solo una raya más para un tigre.

Por otro lado, para los gobiernos de China, Rusia e India, potencias donde la vida humana, las libertades y la dignidad de la gente es considerada como de muy poco valor, al menos estas se obligan a guardar algunas formas en sus tratos con el lumpen bolivariano.

Pero quienes sí que están bien jodidos son los gobiernos de la Comunidad Europea y del resto de los países de Occidente, junto con los Estados Unidos de Norteamérica. Porque el “asunto Venezuela” es radiactivo y muy, pero muy, contaminante.

Son los gobiernos de estos últimos países mencionados quienes están, todos, pero toditos, montados idiotamente sobre un barril de pólvora. Sobre todo si consideramos las ambiguas relaciones económicas que sostienen con el actual régimen de Caracas y sus enchufados de la oposición venezolana.

No olvidemos que todos los “amiguitos” de los rufianes del siglo XXI son más o menos la misma cosa. Lumpen. Basura internacional. Criminales y genocidas de sus propios pueblos, a quienes exprimen y asesinan cuando y como les viene en gana. Hacen y quitan leyes y normas para perpetuarse en el poder, derraman sus ambiciones neo-imperiales por todo el mundo y no tienen ningún problema en llevarse por delante a quienes se les atraviesen en el camino de sus negocios.

¡De escrúpulos y derechos humanos, ni pendientes!

Muy por el contrario, los gobiernos de los países de Europa Occidental, así como el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, están obligados a funcionar adentro, y desde afuera hacia adentro, como verdaderas democracias.

Simple: esos gobiernos no están conformados por bandas de criminales; en ellos concurren valores, compromisos, formas y una muy particular manera de apreciar la vida bajo la constante mirada de sus propios electores.

Por eso es que a mí me preocupa, con todo el corazón, ver como la “Ley de Prácticas Corruptas por parte de las Empresas Norteamericanas en el extranjero”, vigente en este país, esté siendo burlada por corporaciones como la CHEVRON en Venezuela. Que, como todos sabemos, es la principalísima operadora política y económica del NARCO-RÉGIMEN que encabeza Nicolás Maduro en mi país.

¡Es decir, de Venezuela para el mundo! ¿Qué tal? Y no conteste con que la CHEVRON ha sustituido a la quebrada PDVSA venezolana, operando como productora, generadora, comercializadora, caja chica y agente de lobbing en los Estados Unidos de América para el régimen usurpador de Maduro, a la que se le están “pegando” docenas de corporaciones multinacionales dedicadas al negocio de los hidrocarburos. Todas ellas con casas matrices y subordinación arrechísimos a complejos entramados de leyes y códigos de ética y legislaciones durísimas en sus países de origen.

Los gobiernos de Europa, Canadá, Inglaterra y Estados Unidos se están poniendo al margen de sus propias leyes; están incurriendo en severísimos delitos al ser tan ligeros y permisivos para con sus grandes corporaciones.

Es por eso que esta vez la Resistencia venezolana se dirige a todos ustedes, amigos gobernantes de esos países. El mundo de la internet no da para el engaño sostenido ni para la hipocresía eterna.

Señores gobernantes de todos esos países: tendrán que dar muchas cuentas de todo lo que están haciendo o permitiendo hacer, o dejando de hacer, a todas las empresas y nacionales de sus países.

Con su participación en la piñata Venezuela, esas empresas fortalecen a un régimen asesino e ilegitimo que ha producido, y día a día produce, un infinito sufrimiento y hambre al pueblo de mi país, Venezuela. Tengan presente: no solo serán objeto del juicio de la historia. No solo serán recordados como cómplices del horror de todos los atropellos y barbaridades que lleva a cabo el régimen de Maduro con Venezuela y con los venezolanos. Esperen también el escrutinio, el balotaje, de sus mismos electores. Ellos, no nosotros, serán quienes en algún momento les pasarán la factura por hacerse de la vista gorda por todo el mal que están permitiendo hacer sobre un pobre pueblo indefenso.

Si lo de los “diamantes de sangre” del África resultó ser un escándalo del cual muchos de los gobiernos y gobernantes de Occidente aún no han logrado reponerse, figuerense lo que significa la tela de araña de relaciones comerciales y alcahuetería política que muchos de ustedes han trenzado y sostienen con el NARCO-RÉGIMEN que explota y oprime al pueblo venezolano.

Por eso pueblos del mundo libre, no permitan seguir siendo utilizados en su buena fe para que sus grandes empresas y muchos de sus gobernantes continúen jodiendo a mi pueblo y a mi país, Venezuela: ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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