CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Calle y más calle

Que a nadie le quede alguna duda: lo que controla el poder político, militar y económico en Venezuela no es un gobierno. Lo que maneja el poco estado que aún sobrevive en nuestro país es una mafia. Unas bandas de peligrosísimos facinerosos sin una gota de escrúpulos, dedicada a tiempo completo al robo, al saqueo de nuestro riquísimo territorio y a la explotación y al maltrato de lo que queda adentro como nación.

Si no, ¿cómo se explica que grupos de malvivientes asalariados por el régimen disparen a quemarropa en contra de su mismo pueblo, que sale a las calles a exigir a estos bandidos de Miraflores que les paguen sus sueldos y pensiones en dólares indexados?

Pandillas de drogadictos y azotes de barrio institucionalizados por una dictadura corrupta y enferma. De paso, entrenadas y adiestradas por las mismísimas fuerzas de ocupación iraníes, que se están robando hasta la tierra de Venezuela. Y todo ello, toda esa desgracia junta, destinada a aterrorizar y disuadir, por las malas, la protesta del pueblo de Venezuela en contra de un régimen incompetente que solo sabe perpetuarse en el poder.

Entre cielo y tierra todo se sabe. Así como el tirano Duvalier en Haití contaba con sus Tock-tock, que incineraban a sus opositores envueltos en cauchos impregnados de gasolina, los colectivos disparan con las armas de la república a seres indefensos que manifiestan su hambre a plena luz del día y sin un cortaúñas encima.

Ya nos quedó bien claro: el coro colombiano y sus facinerosos van a ser el principal y más importante obstáculo para la conquista de un esquema salarial y de pensiones y jubilaciones, que pague a todos los venezolanos en dólares indexados.

Y era de esperarse. Ni Chávez ni ningún otro hampón como él asaltó a Venezuela con el propósito de hacer de ella un país mejor. Ninguno de ellos, a lo largo de todos estos años han sido otra cosa que una plaga fatal, unos bichos traga-todo que han acabado con lo que se le atraviesa que tenga algún valor comercial.

Está clarísimo: esta lucha no va a ser fácil. Venezolanos: ¡nos queda mucha calle por delante! Pero la gente en la calle está uniendo al que rompió los lazos políticos con los cabrones del G3 y G1, con los que también se han desencantado del narco-dictador y, esa sumatoria de fuerzas, es mucho mas que el trío del infierno: Maduro, Padrino y Diosdado. Pero la pelea es peleando. ¡Calle y más calle!

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