¡Cambiemos el bla, bla, bla!


Quien se crea que esos hijos de la gran puta de la gran perra, de Miraflores, dejan el poder a punta de elecciones sin condiciones, o está jugando al “cuide” o está bajo salario de Jorge Rodríguez y su combo.
Del secretario de Estado Marco Rubio para abajo no hay nadie lo suficientemente descabellado para pensar en serio en llevar a cabo unas nuevas elecciones presidenciales con el esquema de siempre en Venezuela, que no vengan en combo con los mismos resultados fraudulentos que llevamos años sufriendo.
Para muestra Edmundo González Urrutia. Un caballero que mientras más pasa el tiempo, lo que da es más pena ajena de tanto poner la misma cara del pobrecito a quien jodieron unos atracadores en una esquina oscura de la Gran Caracas. Cuando a quienes le echaron esa tremenda vaina no fue a él, sino al 75% del pueblo venezolano que salió a votar el 28 de julio con la promesa de que iban a cobrar, tanto Edmundo como María Corina. Y no solo no cobraron, sino que cuando los barrios bajaron y tomaron las calles hacia el Palacio de Miraflores, llamaron a la paz y la tranquilidad, ¿entonces?
Y es que con estos amiguitos de los planes ultrasecretos que no sirven para un coño, tampoco Venezuela va a cobrar, por encompinchados con el régimen, será por maletas y no saber hacer las cosas. Porque solo con discursos y rabietas por internet no se acaba con un régimen que se mueve como un peso pluma en el ring internacional, siempre evitando que los golpes lo lleven a la lona. La única forma de acabar con esos malvivientes del siglo XXI es confrontándolos en el territorio donde nunca han sabido responder.
Las causas populares no son tomadas como bandera de lucha y de acción política de calle prolongada, y esa causa se queda secuestrada en las manos “honradas” de Maduro, Padrino y Diosdado para siempre. Calidad de vida, ¡machete! Precios en dólares, salarios y pensiones de miseria pagados en bolívares con los cuales cada vez se compra menos, son la única agenda que el pueblo venezolano piensa seguir de aquí para adelante. ¡Se acabó la politiquería y los cuentos de camino!
La clase política de adentro y de afuera de Venezuela no acompaña al pueblo para salvar al pueblo, no esperen que los WhatsApp y las rabietas que coge por YouTube María Corina hagan algún efecto importante.
La gente claro que quiere libertad y un país sin presos políticos. Pero la gente necesita, óigase bien, necesita salarios y pensiones dignas que le permita vivir como seres humanos modernos.
La gente necesita tener acceso a la infraestructura hospitalaria del país, no a los paleros con que Maduro tiene ocupado los puestos de trabajo de los verdaderos médicos que se fueron, sino por doctores que curen enfermedades crónicas y dolencias de un población cada vez más vieja, más pobre y jodida.
Ninguna de esas acciones politiqueras aumenta ni los salarios ni las pensiones; ni pone más comida en las mesas de los venezolanos. Ni de política, ni de politiquería puede vivir un país cuyas mayorías nacionales están en la más completa ruina. Venezuela: ¡la lucha en contra del régimen está en la calle, y el objetivo es la recuperación de la calidad de vida del venezolano!
La gente, sobre los salarios, las pensiones, los precios, la falta de seguridad sanitaria de todo un país de gente quebrada, sobre todo eso, NO SE PUEDE PASAR LA PÁGINA. ¡Y, hasta ahora, eso es lo que hemos venido haciendo! ¡Bien bonito, carajo!
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