CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Chupando el dedo

La venta de CITGO, empresa petrolera venezolana ubicada en Estados Unidos, en condiciones de precios de gallina flaca por parte de los mafiosos del régimen de Caracas, no tienen ningún significado de tipo estratégico ni de seguridad energética para los Estados Unidos de América. No nos caigamos a cobas: lo peor que le podía pasar a esta gente, en donde la CITGO casi controla el 10 por ciento de su distribución de combustibles a nivel nacional, es que esa empresa esté en manos del gobierno ilegitimo de un Estado Fallido. Y con eso los norteamericanos tienen que vivir.

Ellos toleran sin mayores reparos que un régimen de facinerosos asociados con sus principales enemigos jurados del mundo sucio y peligroso, sean dueños desde hace añales de varias refinerías, sopotocientas estaciones de servicios y colosales patios de distribución de combustibles a todo lo largo de Estados Unidos.

Con la venta ahora de CITGO y la segura también liquidación de Monómeros en Colombia, solo el régimen se deshace de los últimos pedazos sobrevivientes de la extinta internacionalización del petróleo venezolano. Una idea impecable que hizo de PDVSA dueña y operadora de refinerías, criogénicos y vastas unidades de producción aguas abajo en el negocio del petróleo, que obligaban a la colocación del crudo venezolano en donde estas empresas estuvieran funcionando.

Hoy, sin producción, con los yacimientos también en remate al mejor postor y solo para el bolsillo de estos delincuentes del régimen, vender lo que queda de la extinta red de empresas petroleras internacionales propias, consumidoras de crudo venezolano, pareciera tener sentido. Con esa excusa se pretenden liquidar las últimas joyas de la corona, y también robarse los reales, como siempre hacen.

Donald Trump lo tenía completamente claro y se las ingenió para asegurar a la CITGO. Él sabía, y sabe, que el costo de vender CITGO no lo va a pagar Norteamérica; el precio quienes lo vamos a pagar somos los venezolanos y Venezuela. De ocurrir ese nuevo desastre, nuestro país volverá a correr con otro episodio más de desfalco, descapitalización nacional y robo al patrimonio nacional de dimensiones colosales.

Además, quien se crea acá o allá que estos maleantes van a emplear un solo centavo de la venta de CITGO, Monómeros o cualquier fábrica de helados propiedad del Estado venezolano en medicinas o en artículos imprescindibles para todo un pueblo que está pasando las de Caín, se está CHUPANDO EL DEDO.

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