Opinión

Con el mazo dando culminó con el bollo dando

Omar Estacio Z. / Venezuela RED Informativa.us

–Buenos días, señorita bollera ¿a cuánto vendes, hoy, el bollo?

Se agotan las estratagemas para detener la arrolladora candidatura de Edmundo González Urrutia.

No deja de ser explicable que ante realidad tan trágica para sus adversarios, se imponga el sálvese quien pueda o “Síndrome del Museo Militar”, así llamado en memoria del supuesto héroe del cuatro de febrero de 1992.

“RoboLucionario precavido, vale por dos” (y hasta tres capitalistas por muy salvajes que sean). “Preferible que digan, aquí huyó un cobarde a que digan, aquí, murió un valiente”. “El miedo es libre pero, la culicardía es buena para la salud”.

Inútil, clausurar el hotelito de algún remoto confín del interior de Venezuela por el pecado de lesa RoboLución de haberle dado posada a María Corina. O trancar puentes, autopistas o caminerías para detener las caravanas multitudinarias de González Urrutia.

Sirve de muy poco apresar y desaparecer de manera forzada, estudiantes, opositores juveniles o menos juveniles; abogados, sindicalistas –de los buenos, no esquiroles como cierto exautobusero– periodistas; activistas de derechos humanos; amas de casa; sacerdotes (¿Todavía la narcosatrapía local no ha emulado en ese particular, a Daniel Ortega y a la zascandil de su esposa?) En cualquier momento secuestran y violan a una monjita para no quedarse atrás.

Nada detiene la sed de democracia de los venezolanos. El verdadero obstáculo libertario, no es lo que muchos piensan. Es la certidumbre de lo que les espera a los gánsteres locales de la política. Nadie, mejor que ellos, saben cuáles y cuántos son sus crímenes aberrantes.

Descartadas, Cuba, Rusia, Irán, China, Norcorea, como opciones para refugiarse. Lo tenemos dicho. Los tiranos y tiranuelos son gente de poco fiar. Por dinero, entregan hasta a sus propias progenitoras. De allí que después de exprimir a sus congéneres “bolivarianos”, de comérselos, de bebérselos, de quitarles hasta el último centavo por ofrecerles asilo, sus supuestos protectores, extraditarán a la Venezuela democrática, semejante escoria -más viejos, enfermos, hechos piltrafa, pero sobre todo, sin un solo duro.

La opción de “Corrupto Island” quedó descartada a las primeras de cambio. Ningún atolón perdido en el océano Pacífico, por muy rocoso que sea, resistiría el tonelaje de semejante gavilla de narcocorruptos. El islote se iría a pique junto a sus lingotes y pacas de dólares.

Sin embargo, los potenciales prófugos no deben acobardarse más de lo cobardes que son. La ciencia les ha abierto una puerta. Al menos eso aseguran los cirujanos, bisturís en mano de la transgeniería.

Vale todo, para pasar de incógnitos y con ello, librarse de los escuadrones de capturas, alertas rojas de Interpol, de los estorbosos cazarrecompensas, pero sobre todo, de la ira de sus víctimas que se contabilizan en millones.

– Por cierto, bollera de mi corazón, esta tarde te veo más sabrosona ¿Nos tomamos un trago después que cierres tu tarantín?

Sobrevivir «con el bollo dando», es menos deshonroso, que chapotear «con el mazo dando», en la cloaca de VTV.

Y ahí lo tienen los chavomaduristas más encumbrados. Ahora que ha surgido la cirugía salvadora de sus pellejos, reconozcan la Presidencia de Edmundo González, el mismo 28 de julio, sin más subterfugios.

–Ese narcoaire de familia, ese tumbao, esos ojos verdes ¡Qué va oh! ¡Aquí hay gato encerrado! Mejor huyo, mientras pueda, de esta repartidora de bollo loco. Antes célibe que contagiado de sida inmoral roboLucionario.

Post scriptum para lectores malpensados: “Bollo”: Pieza esponjosa hecha con masa de harina, agua y otros ingredientes, como leche, azúcar, mantequilla o huevos y cocida al horno” (Drae)

@omarestacio

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