CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Cuando el río suena…

La Venezuela de la falsa navidad de un octubre en ruinas, cada vez se parece más y más a un arroz con mango. Vista desde afuera, o padecida y sufrida desde sus entrañas, el país tanto político como económico está igual que una cobija remendada con parches: ¡tiene huecos por todos lados!

Cada vez más cerca del 10 de enero, cuando debe ocurrir un cambio de gobierno conforme a los resultados reales de las elecciones del 28 de julio, Venezuela tiene más pinta de ser un rompecabezas de algún loco fumao que un país con figura. Porque, ¿y si todo esto ya está arreglado, o en vías de un arreglo, quizás no tan perfecto, pero que apunte a una extraña y medio histérica cohabitación entre los hijos de la gran puta del siglo XXI y las fuerzas democráticas que barrieron en las urnas a Maduro y a sus secuaces?

¿Un relajo muy poco creativo y muchísimo menos funcional, como aquel que están proponiendo Petro y Lula? ¡Pendejo quien se crea que esos dos “angelitos” no han sido mandados, sabrá Dios por quiénes, para hablar de “coexistencia” entre la democracia venezolana y el gansterismo que controla Venezuela!

Porque lo cierto del caso es que Edmundo, desde Madrid, ya no culipandea; para nada. Firme y seguro, como un rolo, le dice a CNN que él, el 10 de enero, se coloca la banda presidencial. Y se la pone allá, en Venezuela.

Los principales torturadores y matones del régimen de Maduro, cuadros cerrados de Padrino, que es un enfermo de la cabeza, están siendo reemplazados. Algunos encarcelados y otros, como debe ser, ya están viviendo en Madrid. ¡Como ocurre con buena parte de los matones, narcotraficantes y enchufados del régimen!

Otro asunto. Maduro se sacude al fiscal general por hablador y ahora dice que está montando un casting para reemplazar a aquella marica loca del Ministerio Público por otro, pero esta vez sin tatuajes. Diosdado, que como ministro del Interior no conoce de nada que se parezca ni a la justicia ni a la paz, continua sin servir para nada bueno.

¡Diosdado no tiene arreglo! Pillo es pillo, como diputado o como presidente eterno del PSUV, o como lo que sea.

Diosdado es bueno para ladrar, pero cada vez muerde menos. Si acaso atrapa y secuestra a alguno que otro musiú, que de bolsa le dio por hacer turismo en Venezuela. De esos que siempre le sirven para revendérselo a sus “amigos invisibles” del Departamento de Estado de Estados Unidos. ¡Ah y para que nadie olvide que es una rata inmunda: le tira veinte años de condenas por terrorismo a cientos de muchachitos que mantienen presos en las cárceles medievales, que son las que existen en Venezuela.

El mensaje que pasa el régimen es bien clarito: ¡que nadie más se cebe con las cabezas de las estatuas de Hugo Chávez regadas por las plazas de toda Venezuela! Mucha gente, pero muchísima, tiene la sospecha de que los hampones del siglo XXI están, muchos de ellos, sacando sus baúles del país y arrancándose de Venezuela antes del 10 de enero. Muchos piensan que una cantidad importante de pillos rojos-rojitos han sido “beneficiados” con algún tipo de compromiso de inmunidad y olvido de sus pecados, antes de que llegue enero del año 2025. Y cuando preparo este micro, Maduro arranca en un vuelo con destino supuestamente para Rusia, después de carajear al Alto Mando Militar.

Y lo cierto es que el planeta Tierra cada vez está también cada vez más enredado. Y aunque ni le guste ni tampoco le convenga a un gentío acá, en Estados Unidos, el próximo inquilino que va a ocupar la Casa Blanca va a ser sin ninguna duda Donald Trump. Y eso da mucho que pensar… ¿O no?

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