CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Decreto de Guerra a Muerte

El triunvirato de Diosdado-Padrino-Maduro no le da paz a la miseria. La terrible situación que existe en el país con el sistema eléctrico no mejora, todo lo contrario. Los cortes en la Caracas pobre ya son sistemáticos, frecuentes y diarios. Los barrios y las zonas populares son los que están recibiendo más que nunca, y más que nadie, su ración completica de “Patria a la bolivariana”.

En el interior del país es peor aún. Sin piedad, ni aviso ni protesto las fallas se repiten todo el día. Ya no es que se va la luz, ahora lo extraordinario consiste en que llegue la luz. La actividad de extracción de criptomonedas, los flamantes casinos con iluminación de 24 horas son más importantes para estos ladrones que los aeropuertos y que los corotos que se le queman a la gente en sus casas. Lo mismo está pasando con el servicio de agua. Con la llegada del verano a Venezuela las tuberías de la revolución lo que llevan es tierra.

Las carreteras y autopistas son quesos Palmizulia, en todo el país no cabe un solo hueco más. Lo de los precios desbocados va a la mano con las posibilidades que tiene la gente de comprar cualquier cosa que necesite. Y si a ello le sumas que recibes un sueldo o una pensión en míseros bolívares y pagas todo lo que se te atraviesa en dólares, el venezolano simplemente está jodido.

Y yo me pregunto: ¿eso lo está viendo solamente Pablo Medina desde el exilio? ¿La vida de pesadilla que lleva como karma el venezolano nadie la está mirando? ¿Nadie se está quejando, más allá de los chistes verdes sobre Maduro, la nueva muñeca de Cilia y la vida de jeques árabes que ambos llevan a costillas de todas las riquezas que le roban todos los día al pueblo venezolano?

Caballeros: “esto” no es un asunto de democracia electoral o de cambio de gobierno por las buenas y de forma civilizada para rotar de administradores del estado.

Venezuela: ¡te están extinguiendo!

Te están matando a cuentagotas, por hambre, sed, falta de trabajos y luz. “Esto” hace añales dejó de ser un problema institucional, con arreglo institucional; ya es un asunto de vida o de muerte. De quedarse en el país o de huir para que te destrocen en el Darién o para que te detengan en alguno de los Campos de Concentración «Made in USA» que están colocados al norte de toda Centroamérica.

Maduro y sus compinches están operativizando, instrumentando, un Decreto de Guerra a Muerte en contra del pueblo venezolano, sin haberse tomado siquiera la molestia de publicarlo en Gaceta.

Solo la agitación popular, solo el reclamo pasivo y activo de la Venezuela que está jodida, en plena calle, nos puede hacer libres otra vez. Esa es la verdadera encuesta; ese es el verdadero referéndum.

Calle, calle y más calle. Protesta, protesta y más protesta. Sin dejar que ni María Corina, ni la MUD, ni el G4, ni los embustes del régimen nos secuestren nuevamente la arrechera.

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