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NUESTRO ENVIADO ESPECIAL

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us

Mi hermano Pablo, como pudo, y gracias a un grupo de venezolanos bien comprometidos con la recuperación del país, pudo ingresar en el Tribunal del Distrito Sur, 5º piso y tuvo acceso al expediente 205 del caso Hugo Armando Carvajal.

Fue de “mirón” en un juicio que debe significar muchísimo para Venezuela, para toda la América Latina y para los venezolanos, tanto de adentro como los que estamos afuera. Porque todos estamos obligados a conocer de primera mano la verdad siniestra con la que han infestado a nuestro país.

Finalmente el general Carvajal le da la cara a la justicia norteamericana. Luego de años y más años jugando a las escondidas, se ventila el caso de conspiración, terrorismo e ingreso de toneladas de cocaína y heroína procedente de laboratorios establecidos, gerenciados y vigilados por las fuerzas armadas bolivarianas de Venezuela, con destino a las calles de este país.

El general Carvajal es confeso de haber sido responsable, por instrucciones de Hugo Chávez, de montar un aparato dedicado a la producción y distribución de drogas, preferiblemente con destino a la sociedad norteamericana.

Pero lo que pasa es que al general Carvajal ya no le queda mucho que contar. Hugo Chávez, asesorado por el muy experimentado en esos “asuntos”, el dictador Fidel Castro, montó una red de producción y distribución internacional de drogas y lavado del dinero producto de ese ilícito que hoy en día les funciona impecablemente a los jerarcas de Caracas.

Como decía el mismo Chávez: quien tenga ojos que vea y quien tenga oídos que oiga.

El régimen chavista lleva más de 20 años dedicado al narcotráfico bajo la sombra del supuesto estado soberano venezolano.

Y es bien importante decirlo: el crimen del cual se acusa y que el general Carvajal se declara a sí mismo como culpable, debió ser del dominio de todos los aparatos de inteligencia del mundo.

Justamente los bancos de información e inteligencia de aquellos estados que tanto defienden la naturaleza del régimen y de los fulanos que controlan hoy a Venezuela, por supuesto que estaban al tanto de todo lo que aquella gente estaba llevando a cabo.

¡Pues no hay nada oculto entre cielo y tierra!

Está muy difícil que los aparatos de inteligencia de España, Países Bajos, Italia, Francia y el resto de la Unión Europea, que lleva añales haciendo todo tipo de negocios con el régimen de Caracas, no conocieran todo lo que el régimen de Venezuela ha venido haciendo en materia de narcotráfico internacional.

¿Y ahora qué? ¿Qué piensan decir Maduro y sus pandillas? ¿Que al general Carvajal lo compró Pablo mi hermano o María Corina para que soltara todo ese putrefacto desastre en que se zambulle el régimen de Miraflores y malpusiera a Maduro y a sus secuaces para “malponerlos” ante la comunidad internacional?

¿O el resto de la América “respetuosa” de la sagrada autodeterminación de los pueblos, va a mirar nuevamente para otro lado y seguir ignorando tanta miseria?

Es el caso: en Venezuela existe un entramado perverso revuelto con drogas producidas y vendidas desde el más alto régimen, con recursos estratégicos y petróleo igualmente colocados a precios de mercancía robada.

Además de las “cadenas de suministro” que pasan por Colombia, Honduras y México, para poner las drogas de la revolución bolivariana en las calles de este país, ¿acaso no existen, son falsas? ¿El veneno que mete el régimen de Venezuela en Estados Unidos llega en naves espaciales?

Eso no cuenta. Por eso es que hay que decirlo. En esta fea historia hay un gentío que está untado.

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