“DONDE NO SE ROBA, LA PLATA RINDE”: NAYIB BUKELE

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Con muchísimos menos dólares por barril recibidos por el crudo venezolano, y por razones más o menos parecidas a las actuales, Carlos Andrés Pérez, que tampoco era lo que se dice una “joyita”, puso a volar a Venezuela con el alza de los precios del petróleo en los años 70 del siglo pasado.
Me imagino que hoy en día, con toda la producción de hidrocarburos en manos de Donald Trump y de las más grandes industrias del sector que tienen carta libre en Venezuela, los ingresos extraordinarios que recibirá el Tesoro venezolano, esta vez no se los robarán los mismos enchufados de siempre.
Es mucha, muchísima, la plata que va a entrar en Venezuela, esta vez administrada por el gobierno federal norteamericano. O sea: a prueba de malandros y hampones del régimen.
Asegurada, blindada, fuera del alcance de todos aquellos “expertos” en hacer desaparecer dentro de lo más profundo de sus bolsillos las riquezas de nuestro país.
Pues es hora de hacer bueno el cuento aquel del “régimen tutelado” y del manejo honesto del producto de los recursos que están entrándole al país.
Y no estoy hablando de repetir las marramuncias a que nos tienen acostumbrados en Venezuela. ¡Nada de dólares preferenciales, ni compras estúpidas de armamento que han demostrado no servir para nada!
Hablo de usar ese dinero, ese chorrote de plata que por mucho tiempo caerá por concepto de incremento del precio del barril del crudo venezolano, para dedicarlo en aumentar las pensiones y jubilaciones de los venezolanos, por ejemplo.
En reparar el sistema eléctrico, cuyos recursos aquellos hampones tantas y tantas veces se han robado, para que se mantuviese funcionando y creciendo con la población.
Lo mismo que con el agua, el sistema vial nacional, los hospitales y centros de salud, que hoy están en total abandono y sin una curita ni mercurocromo que ofrecer.
Mejorar los sueldos y los salarios de nuestros profesores y maestros, tanto de las escuelas como de nuestras universidades, que aquellas sanguijuelas también casi han hecho desaparecer.
Porque la oportunidad es inmejorable; de hecho ideal para usar todo ese dinero que ya debe haber empezado a entrar al Tesoro de nuestro país para reinvertirlos de verdad en Venezuela, para verdaderos asuntos de país, no para las vagabunderías de siempre.
Se supone que en este momento el régimen se encuentra intervenido por los Estados Unidos de Norteamérica. ¿No y que van y regresan un bojote de altísimos funcionarios de la administración federal de este país a dar instrucciones a aquellos bandidos a cada rato?
Pues ahora, como nunca, existe la posibilidad de que los enormes ingresos que recibe y que va a seguir recibiendo el país por concepto de venta de hidrocarburos durante mucho tiempo, gracias a este mercado de precios enloquecidos, sean sabiamente administrados por quienes saben y deben hacer los buenos negocios, pero sin dejar de pensar en el empobrecido pueblo venezolano.
No se trata de poner a la nación en la fila para recibir limosnas. Se trata de poner, por primera vez, los caballos delante de la carreta allá en Venezuela.
www.venezuelainformativa.us no se hace responsable de las opiniones que aquí se publican. Es total responsabilidad de la escritora



