DURO DE MATAR

Yolanda Medina Carrasco / Venezuela RED Informativa.us
Cuando te quieren echar una lavativa, te la echan. Y, como dicen en El Tocuyo, estado Lara, donde nací: “¡si es pa’ ti, ni que te apartes; y si no es tuyo, aunque te atravieses!”.
Donald Trump, y cualquier otro expresidente de este país, se encuentra entre los individuos más y mejor custodiados de todo el mundo. Activos como mandatarios o en condición de expresidentes, el Servicio Secreto de Estados Unidos tiene desplegado 24 por 24 horas un manto estrechísimo de protección sobre esos hombres y mujeres.
Así y todo, aparece un chamito loco e’ perinola de 20 años encaramado en un techo, armado con un rifle de alto poder que había comprado su papá. Le dispara a Trump, casi le arranca una oreja, hiere y mata por retruque a varios seguidores del presidente, quienes están detrás de él, y el mundo se queda con la boca abierta. Igualito: con las manos en la masa eliminan al francotirador antes que continúe disparando… o pueda decir más de la cuenta.
¡Y estamos hablando de Donald Trump! Expresidente de Estados Unidos y candidato, con el favor de Dios, ganador de las elecciones presidenciales en noviembre de este año.
Y entonces un cretino como Nicolás Maduro, que no sale ni a comprar querosene a la esquina sin que una banda de matones que le cuidan las espaldas anden con él; todas las semanas, pero todas las semanas, se inventa un atentado nuevo en contra de su vida. O descubre un “macabro” complot para acabar con él; siempre, pero siempre, organizado desde Miami, por la gente de María Corina y afortunadamente descubierto a tiempo por la comiquita del fiscal general de la república, quien mete preso a medio mundo con el cuento de noticias criminis. ¡Qué de cosas!
Es que al dictador en Venezuela, furiosamente despreciado por la gran mayoría de los venezolanos, nunca le pasa nada. ¡Es que no le da ni fiebre! Nunca se le ha mirado una pierna rota o sangre bajándole por las mejillas o un ojo morado, ni siquiera una curita puesta en la cara después de afeitarse.
Definitivamente, a aquel idiota que está en Miraflores no le da ni un poquito de pena ser tan mentecato.
Muy por el contrario a Donald Trump, quien es un «Duro de Matar», le dan hasta con el tobo de la basura y sale con la mano en alto. ¡Eso sí que es un líder!
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