CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El padrino en vivo y directo

Venezuela es un caso de estudio. Aquello que una vez existió y que conocimos como “el Alto Gobierno” hoy es un encochinado espacio de reparto de los chuecos, que solo unos pocos pueden llegar a hacer a cuenta de mantenerse en el poder y en el control político de Venezuela. Ahí, y entre un grupito muy pequeño de delincuentes y criminales disfrazados de hombres de estado, es el espacio donde se destrozan a mordiscos, zancadillas y demás hierbas hediondas las poderosas bandas de enchufados que se están tragando a nuestro país.

Todo aquello que valga la pena. Todo aquello que produzca real. Todo aquello que posea algún tipo de valor. Todo aquello que se pueda vender, alquilar y negociar para posteriormente monetizar y hacerlo llegar a los grandes lavadores de dinero sucio del Oriente Medio, China, Rusia, Turquía y el fin del mundo, son objeto de la codicia y del pillaje de todos aquellos bandidos de la hamponil revolución del siglo XXI. Que, dicho sea de paso, ha demostrado ser durante casi tres décadas el sistema más completo, complejo y eficiente para arruinar a uno de los países más ricos en recursos del planeta.

No hay duda: ¡donde llegan estos miserables, acaban, arrasan, con lo que se consiguen!

Las fuerzas que se supone debían enfrentar y adversar a esos criminales, se empatan en las mismas que los malandros a quienes deberían combatir. Como los policías corruptos, se asocian y protegen a los pillos. Y no solo conviven, sino que se ayudan, se prestan cuidados, se enseñan para ir mejorando los procesos para hacer más y más daño social.

Para mayor penosa muestra: ¡La Venezuela del siglo XXI! Por eso es que nadie se puede sorprender de que el sistema de puertos venezolanos, por cierto que son administrados tecnológicamente por los cubanos, sea nuevamente el barrio en disputa entre la banda de Diosdado, su hermanito el Mocho Cabello, junto con sus civiles y militares afiliados, y los también hermanitos Rodríguez “Owens Illinois” con sus correspondientes pillos segundones.

Por cierto, ahora quien controla la carga y las comisiones de los repartos dentro de Venezuela de la eficientísima empresa “Bolivariana de Logística”, propiedad de las Fuerzas Armadas Bolivarianas,
quienes llevan las cajas de Home Depot que mandamos a nuestros familiares hasta las puertas de sus casas con completa y total seguridad, son del dominio control y completo de la banda de los Cabello.

Con toda seguridad ese “cambio” de manos no le va a gustar a los cubanos. Sin embargo, creemos que también en la isla lo entenderán. Luego del pase gol que le metieron a los iraníes con el caso de los miles de millones de dólares con los cuales se alzó Tareck El Aissami del petróleo robado a todos los venezolanos, los bolipuertos pueden perfectamente cambiar de bolichicos sin que corra sangre.

Aquello, la Venezuela que maneja esa gente, es un versión viva, directa y en tiempo real de la película de «El Padrino». ¿Se acuerdan?

Por eso Venezuela: ¡No te sigas dejando joder! ¡Vamos a ponerle fin a esta VAINA!

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