CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

El Parlamento Libertador

Qué fácil les resulta a todos los precandidatos, que se entrenan como esparrin para la farsa electoral arreglada con Maduro del año que viene, hacer las cosas. Hasta el último de los espabilados que son socios de la plataforma de los medios alternativos y tradicionales lanza sus promesas de misses. Cómo mueven los recursos, las ayudas, la plata para activar los cuadros políticos; esa industria sin chimeneas que resultan ser los tiempos electorales en Venezuela.

¡Si dinero, mi hermano, carretadas de dinero! ¿Y de dónde sale? ¡Ve tú a saber! Seguramente todos tendrán un bonito cuento que contar; gente que los apoya en dólares en efectivo, que nunca dan la cara y un régimen que lleva años financiando a un montón de esos zánganos y que los debe llevar a todos ellos con las cuerdas muy cortas, porque deben pedir mucho más que Cabimas.

Mientras, el país que realmente quiere otra cosa, anda en el carrito de San Fernando o en el carro de Lola. Va de reunión en reunión, de consulta en consulta, de cabildos limitados, presionados, sin gasolina y mortificados. Además, completamente justificados. En Venezuela, todo lo que no sea plataforma, los enchufados de siempre y los amigos secretos del régimen son subversivos.

Somos de cuidado; atentamos contra los altos intereses del régimen. Por eso es que la Resistencia al régimen constituye un foco de perturbación para la preocupación de ellos.

Dios es testigo: la Resistencia en Venezuela está montada como puede, en la creación de una Asamblea Nacional que surja, que nazca, de los sectores de la sociedad. Una Asamblea Nacional con las características fundacionales, que esté en capacidad de construir un gobierno provisional, que le permita al país tener la institucionalidad en su vida política, social y económica normal, después de tantos años de confiscación del Estado por bandas delincuenciales; y apoyadas por potencias extranjeras que ultrajan a Venezuela.

Dios también es testigo: no tenemos con qué. La Venezuela de a pie, no la que no está enchufada o juega con el régimen al cuentico electoral del gallo pelón, está sola, sin recursos, sin apoyos. Ese enorme pedazo de Venezuela que no se cree, ni creyéndose, el circo electoral de nunca acabar, que no tiene motivación alguna para disfrazarse con el régimen de falsa democracia electoral, está como las hormiguitas, silenciosas y moviéndose entre ellas y haciendo país.

No sabemos si el 5 de Julio de 2023, podremos instalar la Asamblea Nacional. Pero queremos que el mundo sepa que más temprano que tarde, la Resistencia venezolana conseguirá armar el rompecabezas de diputados útiles y activos; para que ese Parlamento unido entre la gente y entre los verdaderos venezolanos, será el único y el último de los poderes legales y legítimos de una Venezuela que está realmente viviendo el peor de sus momentos; y este Parlamento será el mecanismo para impulsar la liberación de Venezuela. Seguimos sumando. Que Dios bendiga a esta Asamblea Nacional que será parte de la historia.

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