El propio Chacumbele


No cabe en ninguna cabeza que la mafia que controla Venezuela le “regale” a los iraníes un millón de hectáreas para que siembren perejil y cilantro, y no dediquen esos espacios a llevar a cabo otros “emprendimientos”.
Desaprovechar el frente Caribe y la corta distancia que existe entre nuestro país y varias de las más importantes bases militares en la zona, tanto de las fuerzas armadas norteamericanas como de estaciones de la DEA, sería un tontería. ¡Ningún malo se pierde ese boche! Diosdado no tiene que salir como un persa «boquicheto» a decir que Venezuela es usada por sus “hermanitos” mayores como patio de bolas.
Que en Venezuela se arman drones, cohetes y artefactos mortales como afirmó CHACUMBELE. Si Diosdado Cabello es de los que cree que en el mundo de la Internet todavía existen gafos, está bien «pelao».
En Venezuela ni Diosdado, ni Maduro, ni Padrino ni ningún otro de los rufianes del régimen tienen que soltar, como si se tratará de una de las muchas bravuconadas que sueltan los criminales que manejan al gobierno en Irán, que en Venezuela se producen artilugios pirotécnicos que matan inocentes, apuntan a los mismos destinos de preferencia que tienen los artilugios que usa en sus tierras Hamas, Hezbola o los hutíes en contra de intereses occidentales, resulta ser de lo más lógico.
¡Eso todo el mundo lo sabe! Quizás el único valor de la fanfarronada de Diosdado es el hecho de aceptar la espantosa realidad de una Venezuela rentada a lo más mortífero y desalmado del mundo, por un grupo de rufianes sin patria ni mucho menos dignidad.
Los “supuestos” campeones de la soberanía, de la multipolaridad y de no-sé-cuántas estupideces más que tampoco nadie les cree, son quienes tienen a Venezuela cortada y repartida como torta que venden en carreteras.
¡A confesión de parte, como dicen los abogados, relevo de pruebas! Todavía la familia postiza de aquellos rufianes, allá en Irán, están tratando de adivinar cómo hicieron los judíos para acabar con los científicos, los jefazos de su régimen y luego entrar y salir, sin un rasguño, una flotilla de superbombarderos para terminar con el trabajo iniciado por las fuerzas aéreas hebreas a punta de bombas taladros.
Si yo fuera cualquiera de los rufianes del régimen de Caracas, me quedaría bien calladito. Son malas, pésimas épocas para andar contando que las fuerzas armadas bolivarianas tienen muchos drones y cohetes para usarlos en cualquier momento contra todos aquellos que podamos imaginamos.
Yo entiendo que la fanfarronada estaba dirigida a las propias fuerzas armadas bolivarianas, para que sintieran el valor, y los zumbaos, los resteados, que dicen ser quienes controlan al país. Pero “eso”, eso, se va a cobrar bien caro. El muy espabilado de Diosdado Cabello recién acaba de contar a los cuatro vientos que él es casi casi tan arrecho como sus hermanos mayores.
Que se siente “guapo y apoyado” y que se mantiene con la rodilla en la posición que siempre le recomendó su finado comandante que tuviera. El asunto es que Diosdado Cabello, solito y por su cuenta, certifica una vez más la condición de Venezuela como un territorio proxy de los iraníes. Con todo lo que ello significa. ¿Se entiende, verdad?
O sea, se jacta de tener hasta “secretos” con los cuales supuestamente mantener a raya tanto a la resistencia como a cualquier salvador que intente rescatar a Venezuela de entre sus manos y las de sus «familiares». ¡Qué bueno saberlo! ¡Mil gracias por decirlo, Diosdado, «el Chacumbele venezolano».
Nadie como tú para hacer el mandado de ir a buscar los clavos que se han de usar para la construcción del ataúd de la porquería del siglo XXI que tú tanto defiendes.
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