Opinión

El tiempo que se perdió

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa.us

Debo hacer un ruego a la reflexión sobre lo más importante de la vida, de agotamiento inexorable, irrecuperable o no renovable, es finito o mejor, escaso, algo que el dinero del mundo que mueve a la humanidad no puede comprar.

Una mínima porción eventualmente puede otorgarnos salud, dinero, dicha, plenitud y muchas maravillas.

Es mal gastado, mal empleado, no valorado y hasta banalizado, por propios y extraños, todo lo cual exhibe una supina inepcia del ignaro sobre el Ser en sentido ontológico, de la unidad de la creación y de lo inflexible e implacable de las leyes del universo.

La incomprensión de lo señalado ut supra hace actuar a la gente como «un robusto ciego que instigado por el sentimiento de sus fuerzas marcha con la seguridad del hombre más perspicaz, y dando en todos los escollos no puede rectificar sus pasos» solo hace daño.

También se trata de un problema deontológico, porque el acto dañoso es infringido en ocasión del ejercicio de algún poder por precario, circunstancial y efímero que sea.

Constituye un crimen aunque innominado, por carecer de tipicidad, diluido en la efímera creencia que subyace en el daño moral, pero incomprendido hasta por abogados.

No puede ser bombero quien incendia, ni juez quien comete delitos, ni médico quien enferma, todo lo cual constituye ejemplos de una sociedad aviesa y anárquica, sumida en la ignorancia que la ha destruido.

Me he referido a la abominable actitud que en ocasión de lo referido arriba, alguien haga que se pierda el invalorable tiempo de otra persona que necesita ser atendida.

Por referir uno de miles de ejemplos: esperar seis horas una audiencia para que luego sea suspendida porque a un juez por cualquier frivolidad o trivialidad se le ocurre. ¿Y el tiempo de esas personas, quién y cómo lo pagan? Es el caso típico del juez que no entiende de derecho, pero tampoco de decencia elemental.

La tipicidad de tal hecho seguro incluiría sus casos agravados y calificados, el primero sería por alegar excusas por hacer perder el tiempo a los demás y la calificada para el que además se crea su propia excusa alegada.

Todos los venezolanos, menos quien escribe, critican el chavismo por los asesinatos, por lo que se han robado y por todo lo que han dañado, les concedo razón, pero el mayor de los daños es el tiempo que han hecho perder a los venezolanos, casi un cuarto de siglo de tiempo perdido, que a muchos les agotó la vida misma y al que menos casi la mitad de lo que vivirá. Creo que no es fácil que quien suele perder su propio tiempo pueda entender la dimensión de lo escrito. Es el peor de los males después del homicidio, ambos son los únicos irrecuperables.

«La gloria está en ser grande y ser útil», nunca en dañar a los demás por no saber o no entender.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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