CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

Todos, toditos, todos

Yo creo que todos los venezolanos, dentro y fuera de Venezuela, tenemos más claro que nunca la naturaleza y el tamaño del desastre en que se encuentra el país. Venezuela no está simplemente en emergencia; Venezuela, en manos de esta gente, está desapareciendo, la están extinguiendo. No hay que ser ni politólogo, ni político, ni yerbatero. País, nación e instituciones libres y soberanas son un papel estrujado en Venezuela. Hablamos de “régimen” por ser la única expresión que conocemos que se acerca con alguna lógica a dibujar una inédita forma de HAMPOCACRACIA o grupos de mafias y mafiosos, que han secuestrado desde hace muchos años a todos los poderes públicos en nuestro país.

Lo más parecido a la Venezuela actual es el de una tribu africana que desaloja a otra tribu de su espacio histórico; le corta las manos a la gente, los obliga a salir del territorio y se pone a hacer negocios con las grandes empresas europeas, norteamericanas y chinas para que se cojan las riquezas naturales que están en el subsuelo. Y, como suele pasar, se ponen al amparo y bajo la protección del terrorismo de estado iraní.

Venezolanos: esto no es literatura ni serie de Netflix. Eso es exactamente lo que está ocurriendo hoy en Venezuela.

Hace unos pocos años la situación que generó la crisis de la institución presidencial en Venezuela, puso de rodillas al régimen de Maduro por un buen tiempo; ¡porque era la correcta! Desafortunadamente para la nación venezolana los actores que llevaron a cabo el gobierno de transición presidido por Juan Guaidó resultó ser más de lo mismo: robo y oportunidades para hacer negocios entre unos pocos pillos ya conocidos. De esa forma pasó a la historia “El cese de la usurpación…”.

Después el régimen, que dio con el precio de todos aquellos bates quebraos, hizo que coincidiera su paciencia con la salida de la Casa Blanca de Donald Trump. Lo demás fue dejar, con ayuda de la oposición, sus negociadores y malandros de cuello blanco, que la posibilidad de un verdadero gobierno en el exilio se extinguiera solito.

El capítulo final de aquella novela que pudo haber sido muy exitosa para todo un país en ruinas, terminó con el despido de Juan Guaidó de la Asamblea de 2015, una señora accediendo a millones de dólares de la nación residenciada en España y mucha decepción colectiva. Porque, con la no renovación de la condición de interino de Juan Guaidó, la oposición arregló con el régimen la confusión entre la persona con la necesidad de un gobierno que hiciera contrapeso a la NARCOTIRANÍA venezolana; que tuviera capacidad real de actuar efectivamente para destruir a Maduro y a sus asociados en los espacios que fueran necesarios. Pero, todo eso, es historia. ¡Malos recuerdos!

Pero la Resistencia no para de insistir: en Venezuela la recuperación del país, dadas las condiciones del sistema electoral, el secuestro de todos los poderes públicos por pate del régimen y la presencia de fuerzas militares y terroristas asociadas al hampa común y a los NARCOMILLITARES bolivarianos, no es electoral. Hay que recuperar para el país la capacidad de actuar y de ser reconocidos como un gobierno beligerante, tomemos o no control de un pedazo del territorio nacional, para que nos ganemos esa consideración internacional.

Hay que constituir una Asamblea Nacional Originaria y Popular. Una institución no confiscada, ni comprada, ni bajo arriendo alguno de los intereses económicos que se están moviendo en Venezuela, que recupere la legalidad y la legitimidad secuestrada desde hace años en nuestro país.

El artículo 333 de la actual Constitución nos autoriza a la construcción de esa salida.

Estamos dotados para colaborar en el restablecimiento de la legitimidad y de la legalidad en
Venezuela. ¡TODOS, TODITOS, TODOS!

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba