CRITERIOS Con Pablo Medina Carrasco

En la bajadita

No hables de infamias, Nicolás Maduro. Tú menos que nadie. Pero claro que el caliche de Alex Saab debe ser uno de los tantos testaferros con que cuentas para esconder los reales que le has robado, y que le sigues robando, a un país que ni siquiera es tuyo.

Maduro: seguramente te has convertido en poquísimos años en uno de los hombres más ricos del planeta. Y sin hacer un coño: solo robando y explotando a uno de los países más afortunados en recursos de todo mundo. Tú y tus compinches escogieron bien el botín.

Además, parece ser ilimitado. Nunca acaban, nunca paran de robar, extorsionar y atormentar a un pueblo entero que los odia con toda su alma por todo el mal que le han hecho y le siguen haciendo.

Tú, Diosdado, Padrino y el desaparecido Tareck, y resto de los hampones que están saqueando a todo nuestro país solo comparten los poquitos, las migajas del hurto sostenido por años continuos, con los politicuchos de mala muerte de una oposición creada y mantenida por ustedes mismos para meter la coba. Para que intentes pasar de contrabando a Venezuela como si fuera, como si allá existiera una verdadera democracia. Cosa que todos sabemos que hace añales dejó de existir.

Que lo que queda del país institucional es solo parapeto, un adulterado de república independiente que trata de cuentear al mundo con un CNE e instituciones dedicadas a la rapiña. Un mesclote armado por los cubanos para parecer sin ser. ¡Para fingir normalidad!

Y esas tampoco son infamias, Maduro. Allá la única infamia eres tú y todos los tuyos. Pero te está llegando tu cuarto de hora. El rechazo, el desprecio y la arrechera popular te está haciendo dudar si te lanzas o no en la pantomima de las próximas elecciones “libres y justas” que le has prometido al Departamento de Estado de este país.

Los números ridículos del 3 de diciembre en el referéndum te terminaron de hundir. A ti y al “mejor sistema electoral del mundo”. Se les fue la mano. Nadie cree en los 10.5 millones de electores que aparecieron en las cuentas finales. Solo se lo cree la oposición que tienes bajo salario y tus asociados de China, Rusia o Irán; que tampoco es que se interesen mucho por alguna forma de democracia de verdad-verdad.

Debajo de todos ustedes ya está rugiendo una nación que va por lo que es suyo. Salarios en dólares, recuperación de los servicios públicos, empleos de calidad, vida digna, que no exista más la necesidad de huir del país y, además, el que no pela: “El general hambre”.

La bajadita les empieza a partir del 23 de enero caballeros. ¡Bienvenidos a la Venezuela que ustedes tanto temen!

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