El Personaje de VRI

Luis Medina Carrasco, orgullo de Venezuela en Los Ángeles: Una exitosa carrera en el corazón de la industria del entretenimiento mundial (+Videos)

Alexander Arredondo / Venezuela RED Informativa.us

Venezuela RED Informativa.us se enorgullece de tener como invitado en nuestra sección de entrevistas de personalidad a un venezolano cuyo trabajo ha brillado de manera superlativa en los medios de comunicación y particularmente en la industria del entretenimiento en la ciudad que convirtió en su centro de operaciones (no solo para USA, sino para toda Latinoamérica): Los Ángeles.

El señor Luis Alberto Medina Carrasco arrancó desde niño en su Tocuyo natal, estado Lara, Venezuela, y con su arduo trabajo de toda una vida, hoy en día atesora la experiencia, el conocimiento y la trayectoria de un hombre dedicado a todas las aristas de la industria del entretenimiento. Nada en este terreno le ha sido ajeno: la representación de artistas, el séptimo arte, la televisión, los shows en vivo, el mundo discográfico, la producción de videos musicales, conciertos, eventos multitudinarios, Hollywood, etc., todo esto y más ha estado en la mira de este venezolano visionario, que a cada paso de su carrera ha brillado, para orgullo de su familia y su país.

-Cuéntenos de sus orígenes en el estado Lara. ¿De dónde proviene Luis Medina Carrasco?

-Provengo de una familia conformada por 12 hermanos, siete mujeres y cinco hombres, y cada uno ha hecho su historia, su vida. Cada uno ha dejado su propia huella en las actividades a las que nos hemos dedicado. En nuestra familia se aprende a tener principios, a desarrollarlos, a tener disciplina, a reunir todos los elementos que forman una personalidad, eso se recibe de la familia, ese aprendizaje de casa es fundamental. Producción, marketing, de manejo de artistas, de asuntos creativos, de asuntos estratégicos, mi trabajo en particular responde a una formación práctica, que luego se va basando en la teórica. En mi caso, yo empecé desde muy niño. Entré en la radio a escasos 10 años de edad, sin que nadie me enseñara nada. Fue en una estación en El Tocuyo llamada Radio Colonial. Allí me inicié comprándole café a los locutores de la emisora. Pero mi curiosidad me llevó a ver, a querer aprender, a involucrarme en cosas técnicas de producción que me fueron apasionando. Más tarde me mandaron a Maturín (Oriente de Venezuela) a estudiar, pero igual mis inquietudes siguieron intactas y me puse a trabajar allá en una emisora llamada Radio Maturín. Un poco más grande me marché a Caracas y allí estudié en el Sindicato de Radio y Televisión cursos de comunicación y radiales que buscaban formar a jóvenes para trabajar en las emisoras. Al cabo del tiempo recibí finalmente la licencia para trabajar en el medio radiofónico. Y en la década de los 70 me llegó la gran oportunidad de incorporarme a Radio Continente, que para el momento era una estación muy fuerte, muy importante en Venezuela, que tenía noticieros que se oían en todo el país. Luego trabajé en otras radios que incluso colocaban fundamentalmente música anglo, así hasta los 21 años, cuando tomé la decisión de irme a Estados Unidos.

-Desde joven ya se ponía retos altos, no cónsonos con su edad…

-Yo solo necesité que me dieran la punta del hilo. La radio era un medio que me gustaba y me fui especializando, y estuve muy atento en las direcciones que me daba la vida, incluso empecé a trabajar en televisión, y fui aprendiendo mucho más. Más adelante, en Hollywood logré laborar en los estudios de cine, todo en constante crecimiento. Lo que quiero señalar es que uno va aprendiendo y te vas dejando llevar por el viento de la vida hacia el norte que te requiera ir, y si encima te gusta, pues entonces las condiciones estaban dadas para avanzar. Además nunca me dormí en los laureles y continué formándome haciendo cursos, conocí a gente interesante, especializada en materias diversas de la industria del entretenimiento, de quienes absorbí mucho conocimiento, porque, desde mi punto de vista, el mejor aprendizaje no solo es el universitario, sino que hay que adjuntar el que logras recabar en el día a día, en cada oportunidad que te pone la vida por delante.

EL INCREÍBLE HULK Y LA BELLA BROOKE SHIELDS AL INICIO DE SU CARRERA

-¿Cómo llegó al punto de representar a artistas internacionales?

– Eso fue realmente algo fortuito. Yo me encontraba en los primeros tres años de mi estadía en Estados Unidos cuando me regresé a Caracas, aun estaba en ese proceso de decidir si me quedaba en USA o me regresaba a Venezuela, o me iba a Inglaterra, donde yo pensaba inicialmente establecerme. Entonces me fui a Venezuela por unos cuatro meses, y me encontré con un amigo mío con el que había trabajado durante mis tiempos en las radios venezolanas. Ese amigo era el conocido César González, «El amigo de todos», que para ese tiempo era el coanimador del exitoso programa «Sábado Sensacional» con Amador Bendayán. Durante mi encuentro con César, él me pregunta si sigo viviendo en Los Ángeles, a lo que le contesto afirmativamente, luego él me comenta que para el maratónico programa de los sábados necesitaban a alguien residenciado en LA que conociera a las grandes estrellas internacionales de Hollywood. Luego me sorprende diciendo: «Me gustaría que fueras tú el representante nuestro», y yo con total sinceridad le respondo: «César, yo no conozco a nadie ahí de eso, de verdad», sin embargo, él confiando en mis capacidades insiste y me agenda una cita con el propio Amador Bendayán y su productor, el conocido Ricardo Peña, en sus oficinas en Venevisión.

-Sin experiencia, pero imagino que con mucho espíritu de trabajo, usted asistió a esa cita con el famoso «Gigante de los Sábados».

-En efecto. Finalmente conocí a Amador Bendayán, él era un hombre pequeño, y yo lo percibí más pequeño aun, pero había que reconocer que se agigantaba cuando estaba en su escenario, con las luces del estudio de televisión encendidas; pero cuando no estaba en la TV, era una persona sencilla, conversador, tranquilo, no tenía ínfulas de estrella, realmente me impactó ese aspecto de él. Volviendo a la cita, Amador me preguntó si yo podía representarlos en Los Ángeles, que necesitaban presentar a artistas en el programa, que si yo conocía a algunos… yo le dije que no, pero también le hice saber que por supuesto sí sabía quiénes eran esas personalidades y que si me daban la oportunidad haría un buen trabajo. Eso fue como en octubre de 1980, en enero me regreso a Los Ángeles, y mi intención era ayudarlos con una lista que me habían suministrado con los nombres de algunas grandes estrellas. Comencé a hacer gestiones, a buscar información de los artistas, de sus representantes, compré en la Academia de los Oscars libros sobre los artistas, allí aparecían los datos de sus representantes. Yo no tenía ninguna experiencia al respecto, pero para mí fue un primer paso, así es como yo comienzo a trabajar con artistas. En la lista que me mandaron de «Sábado Sensacional», me percato que los astros que me solicitaron eran muy difícil de contactar, como por ejemplo a Elizabeth Taylor o John Travolta, etc.

-Las exigencias de la gente de «Sábado Sensacional» eran elevadas, ¿cómo lo resolvió?

-Unos meses antes de yo ir a Venezuela, antes de encontrarme con César González, estando en Estados Unidos, yo anhelaba un cambio en mi vida, sin embargo también aquí me encontraba trabajando otra vez en una radio. Me preguntaba por qué en USA estaba en una emisora, si aquí podían existir otras oportunidades para mí. Entonces me salí de la radio y estuve unos meses sin trabajar. Al cabo de un tiempo me encuentro con una amiga mía que me dice que ingrese a trabajar con ella mientras tanto, sirviendo de guía de turistas en Disneylandia, en los Estudios Universal y en lugares emblemáticos de LA. Necesitaba ingresos, y acepté. Por tres meses trabajé ahí y realmente logré conocer mucho más la ciudad. En los Estudios Universal, en uno de los shows que ellos montan allí, tenían uno dedicado al Increíble Hulk, el superhéroe de Marvel de apariencia descomunal, verde y poderoso, que sale a las calles con la ropa rasgada y que era muy popular entonces por la famosa serie de TV. El caso es que dentro de la lista que me pasó Amador se encontraba el protagonista de esa serie, que era el gigante Lou Ferrigno, el famoso fisicoculturista que encarnaba a Hulk en televisión. Procedí a hablar con él y su agente, y le conté sobre su posible participación en el programa venezolano, que tendría una estadía de tres o cuatro días para presentarse en «Sábado Sensacional». Entonces me dijo que no podía volar a Venezuela porque el seguro de la serie no le permitiría que viajara fuera de Estados Unidos, Ferrigno me dijo: «Imagínate que vaya a Venezuela y luego no pueda regresar, tenemos una producción millonaria, no voy a recibir el permiso». Yo no llamé a Amador para decirle esto, entonces me puse a pensar que ellos no querían a Ferrigno, los productores en Venezuela lo que querían era al gigante verde. Entonces me acordé del actor que estaba en los Estudios Universal, era exactamente igual al protagonista de la serie. Me fui a hablar con él, que no sabía ni dónde quedaba Venezuela. Le expliqué todos los detalles de la visita a Caracas, y la única condición que me puso era que tenía que trasladarse con su maquillista. Llegamos a un acuerdo.

-Entonces, no llevaría a Venezuela al Hulk original, sino al doble…

-Sí, pero eso se resolvió satisfactoriamente. Llamé a Venezuela y les dije que tenía al doble de Hulk, porque este señor ya había trabajado algunas veces en la serie de TV. Y desde Venezuela me dijeron: «Con ese está bien», sin profundizar mucho. Hice el acuerdo, y lo mandamos a Caracas. Yo no pude ir en ese viaje porque estaba arreglando mis papeles de estadía en Estados Unidos y no podía salir del país. En Venezuela hicieron unas promos magníficas: «El Increíble Hulk camina de noche por Petare», también lo sacaron en Propatria, y entonces Hulk reventaba la pantalla. En verdad unas promos maravillosas. Aquello fue un éxito grandísimo que aplastó completamente a «Fantástico», que era la competencia en Radio Caracas Televisión. Esos programas tenían los sábados una competencia de vida o muerte. A los días de emitir el show, me llamaron Amador y su equipo muy felices porque los niveles de rating habían sido espectaculares, habían dejado a Radio Caracas en el foso, ahí me gané su confianza. A partir de allí inicié nuevos proyectos con ellos, como recibir a artistas de Venezuela para que yo los llevara a los Oscars, a los Grammys, etc., también hacíamos entrevistas con las estrellas de Hollywood.

-Pero la lista de estrellas que le exigían en Venevisión era larga. ¿Tuvo algún contratiempo?

-Al ganarme la confianza de Amador, continué en el equipo enviando material diverso desde Los Ángeles. En «Sábado Sensacional» estaban obsesionados con presentar a Brooke Shields, porque era una de las actrices más famosas, porque era una joven revelación, para colmo en esa época andaba de novia de John Travolta, ella tenía apenas 16 años y era todo un éxito en el mundo. Era muy bella y tenía una película muy conocida llamada «Niña bonita», pero lo que la terminó de catapultar fue la película «La laguna azul». Me dieron la encomienda de llevarla a Venezuela. No te cuento los pormenores porque son largos, pero finalmente ubiqué a su mamá, a quien le señalé todas las características de la presentación. Creo que le caí muy bien a la señora porque era jovencito, por mi acento en inglés, percibió que yo era un muchacho sincero, y que no había nada raro. Y me dijo que sí lo haría.

-Entonces eran muy buenas noticias para el equipo de Venevisión.

-Yo llamé muy emocionado a Ricardo Peña, y le dije que había conseguido a Brooke Shields y se emocionó muchísimo. Entonces me preguntó por el contrato, a lo cual le respondí que ella no iba a firmar contrato, que era un acuerdo verbal. Y Ricardo Peña me respondió: «Nosotros en Venevisión no podemos hacer eso así». Le insistí como por 10 veces que aceptara las condiciones que yo había pactado con la mamá de Brooke Shields, pero Peña estaba muy reacio.

-Sospecho que con esa reacción tan drástica no contaba usted, ¿cómo solventó esa situación?

-Bueno, yo me dije a mí mismo que no iba a perder a Brooke. Entonces tuve una idea. Yo no tenía ningún contacto en Radio Caracas Televisión, y llamé desde Estados Unidos a Caracas. En aquella época recibir una llamada desde USA era súper relevante. Me atendieron y pregunté por los Sacco, que eran los productores de «Fantástico». Cuando llamé le pedí a la recepcionista que me pusiera a hablar con uno de los «hermanos Sacco», entonces ella me aclara que no son hermanos, sino padre e hijo. «Póngame con uno de ellos», le dije. Y me pasó al hijo. Como ya te mencioné, en ese momento había una competencia a muerte con «Sábado Sensacional», y yo le informé que venía trabajando con la gente de Venevisión. Ahí se puso tenso el hombre y en su acento argentino me preguntó: «Trabajás con Venevisión, ¿y qué hacés llamándome a mí?». Yo le respondí: «Es que tengo un asunto, no me estoy entendiendo con ellos, y creo que a ti te puede interesar». Entonces él me pregunta: «¿Vos qué has llevado para allá?». Y yo le determino que entre otros personajes, al Increíble Hulk. Y me ripostó: «¿Tú fuiste el culpable de que nos fundieran ese fin de semana?». Le respondí: «Si lo quiere poner de esa manera, sí ese soy yo». Ahí es cuando por fin se interesa por el motivo de mi llamada: Brooke Shields. Entonces el hombre casi se atraganta. A ella la buscaba todo el mundo y nadie tenía éxito. En ese instante el argentino se recupera y me dice: «¿Tenés a Brooke Shields y Venevisión no te la agarró?». Allí es cuando le notifico que ella no quiere firmar contrato con nadie y Venevisión exigía un contrato. La joven actriz iba a ir porque su mamá se comprometería de palabra. Sacco me respondió: «Yo sí te creo». Me movió la curiosidad y le repregunté: «¿Por qué me crees?», y me lanzó la siguiente respuesta: «Porque sino, no te hubieras atrevido a llamarme». Esa fue la matemática estratégica que él hizo.

-En un santiamén usted se cambió a la competencia. Se zambulló en aguas turbulentas.

-Solo me importaba salvar la presentación de Brooke en Venezuela. En aquel momento no existía el fax y Sacco me pidió que le mandara un télex con todas las exigencias de la actriz y a las pocas horas me confirmó todo. Y en menos de una semana ya me envió el dinero del adelanto del pago a Los Ángeles. Cuando él me paga y yo lo doy como recibido, me pregunta si podía empezar con la promoción. Le pedí que aun no lo hiciera, que me diera unos días para reunirme con la mamá en Nueva York para darle todos los detalles. Me fui a la Gran Manzana, salimos a cenar Brooke, su mamá y yo, les entregué el cheque del dinero y les informé que en vez de a Venevisión iríamos a Radio Caracas, lo cual en verdad no les importó, les daba igual. Cuando se dio esa reunión y todo quedó apalabrado, me regresé a Los Ángeles y les dije a los productores de «Fantástico» que podían iniciar con las promociones. Yo ya sabía lo que iba a pasar…

-Usted intuyó problemas en el horizonte. Logró apalabrar la presentación de la afamada actriz, pero sabía que Venevisión no se quedaría tranquilo, ¿cierto?

-Sabía que en cuanto salieran las promos me iban a llamar de Venevisión enseguida. Arrancan la promoción y a la hora me llaman Amador Bendayán, Ricardo Peña y César González: «¿Luis qué pasó, por qué nos traicionaste?». Respondí: «No, yo no los he traicionado». Del otro lado me preguntan: «¿Tú no estás trabajando con la competencia?». Ahí les dije que solo estaba trabajando con este talento (Shields) porque Ricardo no lo quiso tomar… Ahí saltó Amador: «Ricardo, ¿Luis te llamó por esto?», y Peña le respondió: «Sí como diez veces, pero dije que no porque él no tiene contrato con ella». Amador le lanzó: «¡Pero tú no nos hablaste a nosotros de eso!». Y Peña les apostilló: «Sí, pero esa es una regla de la compañía, no tenía nada que consultarles a ustedes». Allí Amador airado me dice: «¡Esto no puede ser! Luis no sabemos cuánto te están pagando, ¡te damos el doble!». Allí respondí muy sincero: «No Amador, yo no puedo hacer eso». Por una semana me estuvieron insistiendo, incluido mi amigo César. A lo cual siempre les respondí que la visita ya estaba pactada.

-Que momento tan incómodo, ¿todo quedó allí?

-No, lo que hizo Venevisión fue contratar a un abogado en Nueva York para que hablara con la mamá de Brooke Shields y me desarmara el negocio. Una artista de ese calibre le generaba un dolor de cabeza muy grande a Venevisión. El abogado llamó a la señora y le dijo que yo había hecho algo muy malo: «Fue Venevisión el canal que pidió en principio a Brooke y él la está llevando con nuestra competencia que es Radio Caracas; y nosotros le venimos a ofrecer a usted el dinero que quiera para venir con nosotros». Y ella le respondió: «Mire, lo que usted me acaba de decir reafirma mi confianza en el señor Medina. Efectivamente, él no tiene contrato conmigo, ni yo tengo contrato con él. Pero él ha tenido tanta fe en mi palabra que ha hecho el acuerdo con la compañía de televisión que creyó en él; así que yo no tengo ninguna necesidad de ir con su canal, ni necesitamos su dinero. Vamos a Venezuela porque nos gustó el señor Medina y porque nos pareció interesante visitar el país. No me llame más por esto».

-La señora cerró el asunto definitivamente porque puso su confianza en usted.

-Ella lo analizó de la siguiente manera: Así como yo tuve confianza en su palabra sin contrato, ella tenía que tener confianza en mí, que sin contrato hice lo mejor para hacer esto posible. Fuimos a Venezuela, y tuvimos un éxito enorme con la presentación en «Fantástico». La hicieron en el teatro La Campiña, con las calles llenas de gente para darle la bienvenida a Brooke, en la noche llegamos en una limosina. La subieron en un sesto de flores al techo del estudio, y la fueron bajando poco a poco, mientras José Luis Rodríguez le cantaba una canción. Todo salió magnífico. Recuerdo que cuando yo la fui a buscar a su casa en Nueva York para ir a Venezuela, me abrió la puerta John Travolta, que era la estrella más grande en el mundo en ese momento, y entonces Travolta, el novio de Brooke, me dijo: «Hola Luis, ¿cómo estás?, Brooke me dice que la vas a llevar a Venezuela. Por favor me la cuidas mucho». Acto seguido, nos llevó al aeropuerto en su limosina.

-¿No temía las consecuencias que podría traerle este asunto con Venevisión?

-Yo no le presté atención a eso. A mí lo que me interesaba era que esto se hiciera y quedará estupendo. Cuando la señora me llamó para contarme lo que le había dicho al abogado de Venevisión, cualquier preocupación se borró de mi cabeza. Yo no había hecho nada malo. Y eso me abrió grandes oportunidades. Ese fue mi verdadero arranque para trabajar con artistas. De cualquier manera mi relación con Venevisión apenas duró alrededor de año y medio, pues en eso llegó el llamado «viernes negro» durante la presidencia de Luis Herrera Campins, y como yo solo trabajaba en dólares, todo eso quedó suspendido. Tuve que cambiar mi modelo de negocios, y fue cuando me fui a trabajar a la compañía discográfica multinacional A&M Records.

LA INDUSTRIA MUSICAL LE ABRE LAS PUERTAS DE PAR EN PAR

-Un nuevo comienzo y una nueva industria en su carrera.

– Allí trabajé por tres años y conocí el negocio discográfico por dentro. Para mí fue como ir a la universidad. Yo en realidad quería empezar mi propia compañía. Yo paré toda otra actividad, incluso relacionada con Venezuela, porque mi intención era aprender el negocio discográfico en su totalidad, y en verdad aprendí muchas cosas y viajé por todo el mundo.

-¿Con qué artistas tuvo la posibilidad de trabajar en esa etapa?

-Trabajé con Lani Hall, quien grabó unos bellos duetos con Camilo Sesto y José José; también conocí a Juan Gabriel, a pesar de que no era de la compañía, iniciamos una estrecha relación; firmamos a María Conchita Alonso, su primer contrato internacional lo tuvo con A&M, allí nacen todos los éxitos que tuvo como «Noche de copas». Trabajé con muchos otros grandes nombres. Al cabo de un tiempo me salí de la compañía y entonces como a los tres meses me volvieron a llamar para coproducir la respuesta a «We are the world», que fue «Cantaré, cantarás», un clásico muy importante de la música latina.

-Su empresa dedicada a la industria del entretenimiento recién ha cumplido 40 años de labores ininterrumpidas, ¡enhorabuena!

-Así es, mi compañía UNO Productions acaba de cumplir 40 años ininterrumpidos de funcionamiento. Me siento muy orgulloso de que a través de mi empresa produje no solo «Cantaré, cantarás», sino también «La gota de la vida» para un hospital del tratamiento del cáncer llamado City of Hope (Ciudad de la Esperanza), allí participaron Enrique Iglesias, Gloria Estefan, Plácido Domingo, Franco de Vita, Ricardo Montaner y muchísimos otros artistas, todos muy grandes. Y en 2013 con 100 artistas grabamos el video llamado «En nuestras manos».

-¿Cómo se organiza un proyecto tan monumental como «Cantaré, cantarás»?

-Eso fue un trabajo de equipo muy grande y estratégico, lo fundamental es tener una idea de lo que tienes que hacer, como un chef que en una cocina combina los elementos, las materias, para preparar sus platillos; la idea es similar, es un procedimiento que reúne confianza, conocimientos, contactos, y cuando no los tienes, debes buscarlos y trabajarlo mucho. Estuve todo un año dedicado al proyecto «Cantaré, cantarás», del que fui designado director ejecutivo para la UNICEF de las Naciones Unidas. Incluso produjimos un especial de televisión sobre cómo se hizo «Cantaré, cantarás», que salió por todo el mundo. Cosechamos mucho éxito.

UNO PRODUCTIONS: 40 AÑOS DE INDEPENDENCIA PROFESIONAL Y MÁS ÉXITOS

-Volviendo a UNO Productions, ¿cómo integra su compañía al éxito que acumula de largos años de actividad profesional en el entretenimiento?

-Siempre fui muy independiente, a mí no me gustaba trabajar para nadie. Cuando laboraba para una compañía de otro era para aprender y luego implementar esos conocimientos en mi propia empresa. Justamente cuando estuve en el proyecto «Cantaré, cantarás» yo les dije que iba a estar solo un año, ellos querían más, pero yo me negué. En enero del 86 dejé el proyecto, y en marzo de ese año fundé UNO Productions.

-En alguna oportunidad alguien llegó a decir que usted era el Rey Midas del espectáculo.

-Yo pertenezco a una familia en la que nos caracteriza la humildad, soy hijo de una hermosa mujer que se llamó María Luisa Carrasco. Mi madre, a pesar de que hizo muchísimas cosas, nunca se consideró a sí misma más grande que nadie. Si alguien me dice algo que suene bonito, yo lo aprecio y lo respeto, pero no lo tomo como bandera para mí. Son cosas que forman parte de una carrera ambiciosa de hacer cosas buenas. Yo de lo que me siento más orgulloso no es de mi carrera, sino de tener a mi hermosa familia y de ser padre de cuatro hijos maravillosos, tres hombres y una niña, que ya son grandes, graduados universitarios. Sí puedo llegar a ser pretencioso respecto a mi familia, pero no sobre mi trabajo. El trabajo lo he disfrutado y lo aprecio, los cumplidos simplemente los asumo como el reconocimiento de algunas personas que me aprecian.

-Cuéntenos detalles de su afamado evento anual Fiesta Broadway.

-Nosotros somos dueños de un evento que se celebra en Los Ángeles desde hace 33 años llamado Fiesta Broadway, que es el más importante en la costa oeste de Estados Unidos. Para su realización, se cierran en el centro de Los Ángeles varias calles, y allí se lleva a cabo este evento, que es gratuito. Presentamos artistas, también lucha libre mexicana, tenemos comidas típicas de muchos de nuestros países, así como otras actividades diversas. Este año hemos incluido un pabellón al que denominamos La Feria de la Mujer, con charlas dedicadas a ellas en torno a nutrición, empoderamiento y otros importantes aspectos para las latinas.

-Imagino que debe tener un día muy estresado, lleno de mucho trabajo.

-No, tenemos un equipo muy grande, de por lo menos 250 personas. Yo tengo una norma con respecto a este evento: trabajo muy arduo hasta el día anterior, pero el día del evento yo voy en un carrito de golf dándole vuelta a todo y supervisando, pero yo no hago nada, ese día solo disfruto. Con esto quiero significar que no existe una razón para que yo me esté metiendo, todas las actividades están asignadas a sus respectivos responsables, todo está organizado, yo lo que hago es caminar, comer, hacer relaciones públicas con la gente, con los políticos que nos visitan. Ese día es para demostrar que todo está bien montado. La mejor muestra es que yo no haga nada.

-¿Asiste mucho público al evento?

-Por lo menos entre 50 mil y 60 mil personas. Me alegra mucho ver que la gente acude y lo disfruta en familia.

-Nos puede comentar algo sobre aquel o aquellos artistas que usted representó y dejaron huella en su carrera.

-Tengo varios, no uno solo. Trabajé con Willie Colón, quien falleció recientemente. También tuve al «Ángel del Rock» Laureano Brizuela, igualmente a Julio Iglesias por muchos años, fueron excelentes los cantantes mexicanos Yuri y Lupillo Rivera. También trabajé muy bien con artistas americanos como Paul Simon. Asimismo estuve con la actriz española Penélope Cruz en varios de sus proyectos cinematográficos. En realidad son demasiados los nombres de esos grandes que han pasado por mi vida profesional, se me escapan de la memoria.

-¿Cómo fue trabajar con Willie Colón, el salsero recientemente fallecido?

-Yo trabajé muy bien con Willie, siempre recordaré con cariño mi etapa con él. Lo dejé porque me iba a laborar con Julio Iglesias y no podía trabajar con ambos al mismo tiempo, porque las actividades con Julio eran muy demandantes por todo el mundo. Recuerdo que en ese año final de gira por España con Willie a inicios de los 90, una de esas noches lo llamaron para notificarle que había muerto Héctor Lavoe. Recuerdo que lloró y salió sin música al escenario y ahí le volvieron a brotar lágrimas, y pidió un minuto de silencio, para luego dedicarle ese concierto a su amigo fallecido. A Willie lo volví a ver el año pasado en un concierto aquí en Los Ángeles, hablamos bastante, me tomé fotos con él y le hice una entrevista que me habían pedido, y como yo sabía muy bien qué hablar con él, fue muy bonito conversar y pasar ese tiempo juntos.

-El mundo del espectáculo entraña un lado oscuro que es fácil que devore a quienes hacen vida en él.

-Es un mundo donde tú te puedes perder, es un mundo que te puede asfixiar, ahogar, pero como te digo desde el inicio, vengo de una familia humilde, que tiene principios, que nos educó bien, donde ninguno de los doce hijos tuvo necesidad de estar en drogas, ni se hizo borracho, ni mató a nadie, es una vida muy limpia, todo eso te ayuda cuando las tentaciones se ponen delante y uno sabe rechazarlas tranquilamente, sin ninguna duda, porque hay una buena educación, y todo eso ha sido fundamental para mi desarrollo como ser humano.

VENEZUELA, SU TIERRA AMADA

-Como venezolano que triunfa en el exterior, con una trayectoria tan excepcional como la suya, ¿qué lugar ocupa ese rinconcito llamado Venezuela en su día a día? ¿Quiere regresar a su terruño en algún momento?

-No ha habido un solo día desde que me vine de Venezuela que yo no la recuerde con amor. Todo el mundo acá en Los Ángeles sabe que yo soy venezolano. Cuando recién llegué casi no habían paisanos, ahora hay un poquito más. Siempre he sido promotor de mi país. En algún momento me tocó ayudar en el lanzamiento de Ricardo Montaner, de Melissa, acá en Estados Unidos, así como de otros artistas que eran de la compañía Sonográfica. Los presenté en eventos nuestros acá. Siempre recuerdo a Venezuela, empezando por El Tocuyo, donde nací y donde voy con regularidad. Tengo allá a mis amigos con los que estudié, los reúno en mi casa en El Tocuyo, hacemos noches de bohemia, en el barrio de nuestra calle todas las noches hay fiesta. Se baila tamunangue, se cantan golpes tocuyanos, se hacen caldos, mondongos, arepas… todos comen y beben en familia… Venezuela está metida en mi corazón completamente. Sigo todos los acontecimientos de allá a diario. Tenemos un chat familiar donde estamos todos los miembros, somos casi 90. En una familia tan grande, casi todos los días hay cumpleaños, problemas que se resuelven, se habla de enfermedades, medicinas… amo mucho a Venezuela y mi familia. Justo estoy hablando con el grupo Un Solo Pueblo, para ver qué hago con ellos. Quiero ponerme en contacto con proyectos venezolanos para entregarles mi experiencia y conocimientos. Tenemos la casa familiar en El Tocuyo que se protege mucho, pero también he pensado en comprar un apartamento en Caracas. Yo trabajo casi doce horas diarias, pero cuando le baje el ritmo a ese ajetreo me encantaría pasar temporadas en mi tierra. No me pesa mi arduo trabajo diario, cuando tú haces lo que te gusta, realmente no te pesa. Salgo de mi casa como a las 8 de la mañana y regreso de la oficina como a las 8:30 de la noche. Estoy en la oficina todo el día. Pero en algún momento del día Venezuela viene a mi mente. Venezuela es mi alma, corazón y vida.

-Cuando ocurrieron los acontecimientos del tres de enero, ¿cómo los vivió usted? Como un venezolano de millones que viven en el exterior, ¿qué piensa al respecto?

-Te lo defino en tres palabras: tuve sorpresa, ansiedad y esperanza. Tuve la gran sorpresa de ver eso suceder, que era algo que todo el mundo esperaba, aunque siempre te cae como sorpresa algo así. Ansiedad por ver cómo terminaba todo y esperanza luego de sucedido el hecho, de que todo va a cambiar para mejor. Es un proceso que estoy seguro de que se va a resolver y que Venezuela va a volver a ser libre nuevamente. Tengo la esperanza de ver a mi país en paz, en justicia y en democracia. Yo soy de familia muy involucrada en la política, a diario converso sobre el rumbo político de mi país. Deseo que el pueblo venezolano tenga mucha fortaleza y fe en estos tiempos de tantas expectativas sobre el destino de nuestra bella tierra.

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